Pues heme aquí, contando mi aventura en la Ciudad de México.
Resulta y resalta que después de haber pasado una semana divertidísima , cuando intento regresar ocurre una desgracia : el sistema de iluminación de la pista de aterrizar no funciona, así que nadie puede salir ni nadie puede llegar al aeropuerto. Al principio sólo nos decían que los vuelos estaban atrasados, pero a medida que se fue acercando la hora de partir los vuelos fueron cancelándose hasta el grado en que anunciaron que se cerraba por completo el aeropuerto.
Y se desató el pandemonium.
Aquí es donde viene la explicación financiera y técnica del asunto.
Como el evento fue ocasionado por un “acto de Dios”, algo que está fuera del control de las aerolíneas, éstas NO son responsables de los costos adicionales ocasionados a los viajantes, su responsabilidad llega hasta reprogramar a las personas en los siguientes vuelos disponibles, pero no pagan por hospedaje , comida o transporte adicional. Así que lo primero que hice fue buscar un hotel cercano al aeropuerto, pero después de llamar a dos pensé que sólo conseguiría las habitaciones más caras, así que llame al hotel en el que casi siempre me quedo en el centro y reserve una habitación. Inmediatamente busque un taxi, antes de que se empezaran escasear por la cantidad de personas que saldrían al mismo tiempo.
Una hora después de que cancelaron mi vuelo estaba yo instalada y en pijamas en el hotel, mientras que supongo en el aeeropuerto había todavía bastantes personas haciendo fila peleándose con las aerolíneas, sin que esto les resolviera su problema. La única forma de cubrir por estos gastos adicionales es a través del seguro de viajero que ofrecen las tarjetas de crédito, siempre y cuando se hayan comprado los boletos con éstas ( y para más detalles, compren la edición de Octubre de la revista Dinero Inteligente donde explico el tema con más profundidad).
Como mis boletos fueron comprados por la empresa, no estoy segura si tengo semejante cubrimiento, y como los había cambiado por vacaciones pues sepa Dios, así que concluí en ese momento que en este caso correría yo con estos gastos (siendo un sacrificio total tenerme que quedarme un día más en el DF…ajá) . Total que a la mañana siguiente llamé a Aeroméxico, me dijeron que podía irme en el vuelo de las 4:40 pm pero que llegará temprano porque habría muchísima gente en el aeropuerto. Pues heme allí , casi 3 horas antes y me dicen en el mostrador que el vuelo está sobre-vendido y que no están seguros de tener espacio para mí.
Pero, de que me regresaban ese día me regresaban…..
Había de dos sopas: o me esperaba para ser la última en subir al avión siempre y cuando hubiera asientos disponibles, o me esperaba al siguiente vuelo (9:30 pm) y por ser ahora sí responsabilidad de la aerolínea no tenerme lugar, me darían un voucher por un vuelo redondo gratis a la misma ciudad el cual podría cambiar a otro destino por menos de $200 pesos.
De todos modos el día ya estaba perdido. Traía mi laptop, tenía conexión de internet y cientos de ideas para escribir, recibos que pagar y mi plan financiero del mes que actualizar.
Decidí quedarme !!! …..
Cuando llamaron por voluntarios para ceder lugar en el vuelo y quedarse al siguiente, inmediatamente levante mi chaparra humanidad del asiento y dije “YO” . Espere, espere y espere mientras veía a bastantes personas con la cara desfigurada del estrés de no saber si iban a alcanzar lugar en el vuelo. Algunas se portaron tan groseras con la persona de Aeroméxico que la verdad me dió verguenza. Dicen que existe el karma, y yo creo que sí porque los voluntarios para quedarnos fuimos casi los primeros de la lista de espera en subirnos.
Adiós viaje gratis!
La moraleja de todo el asunto es : asegura tu viaje contra viento, marea, cortos eléctricos, volcanes , guerras civiles y similares ; porque una cosa es el estrés de sentirte atorado en algún sitio en el que no esperabas estar y otra es el estrés de saber que no tienes forma de afrontar los gastos extras.
Que los recuerdos de tu viaje sean sólo las fotos, y no los cargos de emergencia a tu tarjeta de crédito.