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Debo, luego sufro….

Este es el título del libro de Guadalupe Loaeza que descubrí hace unos días en Sanborns.

Esta es una novela sobre un grupo de personas que viven a mediados de los 90´s en la Ciudad de México, éstos representan a la clase media que viven en las Lomas y que buscaba desesperadamente el “American Dream” a través de sus consumos compulsivos.

La heroína de la novela se llama Sofía, es una señora ya entrada en años que vive agobiada porque su tarjeta American Express está topada y por lo tanto no puede seguir comprando. Su agobio la lleva al psiquiatra (ni siquiera al psicólogo) porque empieza a tener sueños recurrentes sobre como le rechazan la tarjeta en las tiendas. Sofía esta divorciada y tiene dos hijos jóvenes (los cuales heredaron o sufren por sus traumas financieros). En la trama aparecen otros tantos miembros de este club de los compulsivos: desde los que tuvieron dinero de siempre hasta los que son considerados “nuevos ricos” y que no son aceptados del todo en el club.

Sofía representa la típica compradora compulsiva, quien trata de acallar una vida vacía y solitaria a través de hacerse de cosas. Aparte es comedora compulsiva con todas sus consecuencias, en una de las escenas de la novela se da cuenta “repentinamente” de que es obesa cuando va a una clínica que le ofrecen un tratamiento milagroso para bajar de peso (ahh, porque resulta que se va a casar por segunda vez y para la boda quiere estar super flaca) , y mientras ella es comedora compulsiva su hija es bulímica.

El libro aparte de contar las historias de varios personajes, hace un análisis concienzudo de la sociedad consumista en la que vivimos, y de como las nuevas generaciones no están siendo preparadas para enfrentar situaciones económicas adversas.

Sebastián y sus amigos pertenecían a la generación que se acostumbró a ver sus más mínimas fantasías cumplidas sin tardanza. Ellos no estaban educados como sus padres para ahorrar, calcular y renunciar. Ellos habían sido educados para tomar y reclamar…… El crédito oculta el sufrimiento de tener que pagar para obtener ; y la tarjeta de crédito , aniquilando la materialidad del dinero, aporta la ilusión de gratuitidad.

Uhmm, eso me recuerda a los padres que juran que sus hijos van a tener todo lo que ellos no tuvieron, incluyendo la obligación de tener que pagar por todo lo que tienen.

La hipoteca del futuro es poca cosa comparada con la embriagadora felicidad de tener inmediatamente lo que se codicia. El pago en efectivo – y un día llega, incluso dolorosamente bajo forma de reclamaciones, de recargos, de requerimientos judiciales y embargos – queda remitido a ese día lejano y sin rostro que se llama mañana y que la pasión al instante aniquila sin compasión.

¿Quién dijo que los mexicanos somos los hombres del mañana? Digo, si podemos obtener hoy todo con el poder de tu firma.

La novela es histéricamente divertida, más de una vez me encontré riéndome a carcajadas para luego ponerme a pensar que era en realidad una tragedia porque ¿cuántas vidas no se van desperdiciando en el consumo sin sentido? ¿cuánta prosperidad se convirtió en mera deuda con CAT del 45% anual? …..

El prólogo de Gilles Lipovetsky es simplemente brillante, la novela entretenida y hasta educativa porque contiene pasajes que hablan de temas de finanzas, psicología y filosofía. Seguramente leeré el libro otra vez, y seguramente encontraré nuevas ideas que antes no logré captar.

“Debo, luego sufro” ($125 pesos)  se puede encontrar en Sanborns ….y si lo leen, luego me cuentan que les pareció.

Libro: Las chicas buenas terminan gordas

Finalmente lo encontré….

Por mucho tiempo había estado buscando el libro que explicara porque nuestras emociones nos llevaban al refrigerador, y este es el libro perfecto.

“Ponte en primer lugar y cambia tu manera de de comer para siempre”

Entre el título y la afirmación anterior, no pude menos que llevarme el libro y devorarlo en un fin de semana. En el proceso tuve que parar varias veces, beberme media botella de tinto y derramar algunas lagrimitas. La premisa de la autora es la siguiente: por acondicio-namiento social a las mujeres se nos enseña que debemos ser unos dechados de bondad , al grado que vivimos en un límite en el cual no se nos permite sentir , experimentar o expresar emociones negativas . Entonces vivimos como en una especie de “olla a presión” acumulando todo aquello que no dejamos salir , y que finalmente se expresa a través de comportamientos no sanos como la comedera compulsiva. Las niñas buenas siempre anteponen las necesidades de todos los demás antes que las de ellas, pueden tolerar todo incluso la falta de amor correspondido o hasta el abuso porque siempre encontrarán una justificación del maltrato. Al no recibir amor o atención de otro ser vivo, nos refugiamos entonces en aquello que nos provoca una respuesta química corporal similar al afecto.

Una razón por la que preferimos la comida a las amigas , es que es poco probable que estén más cerca que el refrigerador. Elegimos comestibles por encima de casi todo lo que tenga el potencial de hacernos sentir mejor porque son accesibles. Que importa extender la mano y tocar a alguien; es más fácil caminar algunos pasos en cualquier dirección y devorar algo que nos consuele , o conducir unas calles para darnos el lujo de una distracción dietética.

La comida es tan familiar como el mono de felpa que no puedes tirar a la basura , y que siempre tienes a la mano para esos momentos cuando sientes que nada te consuela. No piensas cuando lo abrazas, no hay sorpresas . El simple hecho de saber que la comida esta allí te aligera la carga y te alegra el día.

Auch! (yo todavía me sigo sobando de los golpes emocionales de leer esto)

En el libro la autora explica como las grasas mezclados con carbohidratos en cantidades infames, provocan ciertos cambios químicos en el cuerpo que producen sensaciones de placer cerebral, las cuales nos sedan por cierto tiempo y hasta pueden reducir el estrés (debido al aumento de serotonina) . Desgraciadamente su efecto es muy corto y no eliminan de ninguna manera la fuente causante de la sensación negativa , así que repetimos el tratamiento con los efectos conocidos: subir de peso y volverse en lo que se conoce como gordi-buena : no importa que estés pasada de peso, no importa que pongas en riesgo tu salud, no importa nada más allá que seas (o estés) buena …aunque esta bondad aplique para hacer la vida de los demás y no la tuya más llevadera.

Las gordi-buenas tienen ciertas creencias o comportamientos particulares:

  • Prefieren cuidar a los demás que cuidarse, la típica que se queda sin comer por darle a los demás o se queda hasta tarde cuidando a los hijos de los demás mientras andan de fiesta.

  • Permiten que las agobien con toda clase de problemas y no les gusta molestar a los demás. Son el arroz de todos los moles, todos corren con ellas para buscar ayuda en todo, pero ellas jamás piden ayuda aunque se estén muriendo de dolor (complejo de Marga López diría yo)

  • Tienen complejo de mártir y eligen a personas que no las cuidan emocionalmente, son las típicas que se casan con un alcohólico y piensan “es que yo lo voy a cambiar”

  • No les gusta sentir emociones incómodas, como sentir rabia o coraje , mucho menos expresarla. Hace unos días leí el tuit de una conocida mujer que es toda bondad (todos sus tuits son enviados en el modo prozac, con puros temas rosas y tiernos ) , en el decía que era seguro que no iba a seguir leyendo mensajes de mujeres que hacían comentarios negativos de otras mujeres Este es un comportamiento típico de la gordi-buena. Es mucho más fácil negar el conflicto, que admitir que existe e intentar integrarlo.

La autora recomienda establecer un programa de habilidades vitales, las cuales dice que no son algo que te aprendas de memoria y ya, sino que deben de irse practicando y refinando con el tiempo.

  • Identificar, expresar y controlar sentimientos

  • Establecer y mantener límites

  • Separarse de la familia y ser autónoma

  • Regular la intimidad

  • Valorar la dependencia e independencia de igual manera

  • Tolerar no ser perfecta

  • El autocontrol

  • Vivir con resolución y en el momento

Además da una lista estrategias de cuidados principales, es decir comportamientos que deben modificarse para lograr poner a la comida en el lugar que le corresponde : más dentro del refrigerador y menos cerca de nuestra boca.

El libro trae excelentes ejemplos de mujeres que pasan por el proceso que propone la autora de hacer una “bueno-tomía”, además de una serie de preguntas y actividades para ir logrando adquirir las habilidades vitales. Otros capítulos explican como separarse de aquellas personas que nos resultan tóxicas (incluyendo a veces a la propia familia).

Amé el libro, voy por la segunda lectura y todavía me tengo que parara veces para poder tomar aire , porque es como si escribieran una parte de mi vida (sobre todo aquella que habla de aprender a decir NO y a poner límites sanos). Algo que es importante aclarar es que en ninguna parte del libro se habla de dietas o ejercicios, no viene un plan de alimentación ni nada que se le parezca porque trata del SER y no del HACER.

Algo que también ahora pude entender es porque entonces en una sociedad como la nuestra, se celebra por parte de las mismas mujeres el ser gordi-buena : porque mientras lo seas todo mundo obtiene un beneficio de tu persona el cual les resulta muy cómodo de aceptar.

Si ya te diste cuenta que eres comedora compulsiva, este libro puede que te ayude entender de donde vienen esas emociones que sientes que te llevan directo al refrigerador. Si eres de las que todavía espera la cura mágica y sin esfuerzo al problema de sobre-peso, este libro definitivamente no es para tí.

Las chicas buenas terminan gordas ($215 pesos) pueden encontrarlo en Gandhi y Sanborns

Les dejo una entrevista con la autora Karen R. Koening

Mi agradecimiento al Pequeño Cerdo Capitalista

Resulta y resalta que hace apenas unas semanas Sofía , autora del blog Pequeño Cerdo Capitalista sacó su libro sobre finanzas personales al mercado . Aprovechando que mi mejor amiga andaba por Mexicalpan de las Tunas, me hice de una copia que ella muy amablemente me consiguió antes de que se agotará en librerías.

Pues bien, empezaba yo a leer el libro cuando en uno de los primeros capítulos me topo con una historia que me sonó extraordinariamente familiar:

Un excelente ejemplo es Isela, autora del blog www.elpesonuestro.com. Ella se rehabilitó del mal manejo de sus finanzas a los 36 años, ahora está por cumplir 40……

Isela imaginó lo deprimente que sería ser una cuarentona endeudada e infeliz , no lograría detener el tiempo pero si cambiar mis circunstancias…”

Admito que mi coranzoncito dió un super brinco, se detuvo un momento y luego continuo funcionando. Me sentí muy pero que muy halagada de haber sido incluida en el libro de Sofía, a quien le agradezco muchísimo el detalle…..

No hay mejor regalo que pude haber recibido en este año que cumplo 40 .

No he terminado de leer el libro, pero cuando lo haga seguramente leerán aquí una reseña detallada del mismo. Peroooo si puedo recomendarles algo : COMPRENLO YA! digo, si lo consiguen porque ya va por la primera reimpresión (Felicidades Sofi!)