La maestría que yo pague
Para cuando este post este publicado, seguramente yo estaré parada en las oficinas de la UDLAP haciendo los últimos trámites para obtener mi título de grado de maestría.
¡Fanfarrias por favor!
Cuatro años , un montón de dinero después (según mis cálculos pude haberme comprado un auto compacto nuevo) , hartas horas haciendo tareas y enviándolas; pero ya terminé!
Cuando estaba en los últimos semestres de la carrera de la ingeniería pensaba que inmediatamente me lanzaría a estudiar la maestría, que antes de los 30 años ya sería yo una “master” y antes de los 40 tendría un doctorado.
Sí como no….
Ahora creo con todo mi corazón …y mi mente que tomé la mejor decisión posible, esperarme hasta que tuviera experiencia laboral para estudiar entonces lo que me interesara de corazón y no lo que creyera que se vería bien en mi curriculum vitae.
No voy a negar que una maestría ayuda laboralmente, es decir muestra que tienes deseos de continuar desarrollándote y crecer; pero creo que también debería hacernos mejores seres humanos y no sólo agregarnos valor laboralmente.
¿Voy a seguir estudiando? Nahhhh, en diciembre discutía ese punto con una amiga quien está por terminar una maestría en terapia gestalt : ya es tiempo de acumular para dar paso al tiempo de compartir, ya basta de acumular más grados o más especializaciones, ahora nos tenemos que dedicar a usar lo que aprendimos.
Me latió la idea, así que el 2012 será un año para pasar de estudiante a practicante.
¿Mi preocupación más inmediata? Las fotos del título! Espero ahora si salir bien para la posteridad, porque en las fotos del título de la carrera parece que estoy asustada :S
Tweet
