La educación universitaria no te saca de la pobreza

Los astros se alinearon con esto del tema de la educación superior, porque hasta El Pulso de la República sacó un interesante video en Youtube sobre el tema.

Los datos que presentan son escalofriantes, de cada 100 personas que inician primaria solamente 25 terminaran una carrera universitaria, conste que es terminar porque ya ni siquiera entremos al tema de la titulación que es otro boleto. El asunto es que en el caso del centro del país donde todo mundo desea entrar al IPN o a la UNAM, y allí es donde se hace más evidente la falta de preparación académica de los interesados: el examen de admisión se vuelve la coladera más grande del país ((por cierto recomiendo leer este maravilloso post llamado licenciados en natación , donde explica que un título es un permiso para trepar en la sociedad).

Antes de que lo vea le advierto que si usted cree que yo soy dura, Chumel Torres me dice “quítate que ahí te voy”  lo cual no podría ser de otra manera ya que es de Chihuahua, acá no nos andamos con rodeos. Luego también advierto que usa lenguaje soez, el cual obviamente es indispensable si está intentando conectarse con las nuevas generaciones,  las cuales repiten”guey” cada tres segundos como la única muletilla que poseen, así que no se espante y digiera el contenido haciendo la forma un poco de lado.

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Soy LAE y mi carrera profesional no está devaluada.

Recibí este mensaje de una lectora.

“quisiera que me explicara un poco mejor porque la carrera de LAE (Administracion de Empresas ) es un ejercicio inutil , ya que yo inverti  casi 5 años estudiando esa carrera .

me gustaria saber , por que considera Ud esa carrera como  ” chafita” no cree que todas las carreras estan igual de devaluadas ?

se que esta muy ocupada , Asi que esperare su respuesta ,

gracias”

  •  La explicación es muy sencilla:
  • Terminas medicina y aprendes a sanar personas.
  • Terminas veterinaria y aprendes a sanar animales.
  • Terminas ingeniería eléctrica y en el peor de los casos puedes hacer instalaciones en casas o en el otro extremo puedes diseñar grandes plantas generadoras.
    Terminas administración de empresas y dime ¿qué sabes hacer? No puedes administrar la parte comercial de un negocio que no conoces.

 La escuela te da solo información teórica que igual puedes aprender de manera autodidacta; considerando además que las teorías de administración han cambiado en los últimos veinte años, así que un título de hace veinte años resulta irrelevante hoy si no tienes experiencia (contrario a las Leyes de Faraday que siguen siendo las mismas).

Estoy terminando de leer dos libros que son resultado de un estudio muy largo que hicieron en Estados Unidos, en el cual escogieron a más de 2000 estudiantes de doce universidades diferentes y les dieron seguimiento desde que entraron a la escuela superior hasta dos años después de su graduación. La hipótesis del estudio era muy sencilla ¿Cuatro años de universidad elevan las habilidades de comprensión, expresión y de pensamiento-razonamiento lógico-critico en las personas? Para responder a la pregunta les hicieron un examen no de conocimientos como el CENEVAL sino uno de razonamiento en el cual les dieron un caso real con varios documentos para evaluar. El examen se los hicieron en intervalos de dos años: al principio, a la mitad y al final de la carrera esperando probar que efectivamente cuatro años de universidad convertían a estos chamacos en unos súper profesionales.

Resultado del estudio: no hay evidencia de que la escuela lo haga a usted mejor comunicador, mejor lector ni siquiera lo vuelve capaz de analizar algo tan sencillo como una nota del periódico.

Y antes de que se levante en armas y pregunte ¿Por qué un examen de esa naturaleza? Me deberían de preguntar de teorías administrativas, motivación de Maslow o las leyes de Faraday ¿no? Sencillo, porque en el ambiente laboral se espera que usted sea capaz de utilizar todo aquello que aprendió en la escuela y lo aplique para tomar decisiones, no para pasar exámenes. El estudio entonces dice que:

  • Las escuelas están más interesadas en promover la sociabilización de los alumnos y a ofrecer bonita infraestructura, que a promover el conocimiento a través del rigor en sus clases. Por eso ofrecen “instalaciones de primera” en lugar de “clases en las que tiene que estudiar el doble de tiempo”. Ahora imaginen aquellas que tienden a atraer a personas que trabajan, su oferta consiste en el diploma no en la preparación porque usted no es un alumno, es un cliente.
  • No hay diferencia significativa en ingresos si se graduó de una escuela de mucho prestigio a una pública, al menos no después de su primer empleo porque a la primera oportunidad su empleador se dará cuenta que usted es capaz o no. O sea que el logo de la escuela caduca al primer intento.
  • El efecto de las iniciativas de “educación para todos” es nulo, porque si se le da oportunidad a todos los individuos aun cuando no hayan pasado el examen de admisión o su preparación sea deficiente, solo lograra diluir la calidad de la carrera para todos debido a que tendrá que bajar el rigor de las clases – porque nadie quiere tener a muchos reprobados. Y en el caso que estas personas con preparación anterior deficiente logran terminar, irán arrastrando sus deficiencias y siempre estarán en desventaja contra aquellos que tienen mejor desempeño.

 Aquí me detengo porque tengo que hacer  notar algo ¿se dio cuenta que el mensaje original de la lectora con el que inicie este mensaje está lleno de faltas de ortografía? Este es el ejemplo típico de este último punto: cinco años de universidad no resolvieron esa deficiencia, ni tampoco modificaron el comportamiento de siguiera utilizar la opción de F7 en su procesador de texto para revisar ortografía.

  •  Otro aspecto de la “educación para todos aunque usted no califique” es que es una iniciativa en la que los gobiernos pueden sacar de circulación a un grupo numeroso de casi-adultos, que de otra manera estarían exigiendo empleos que no existen, por ejemplo.  También se convierte en una gran guardería para personas (sobre todo mujeres) que no tienen intenciones de entrar al mercado laboral porque su objetivo es casarse. Uno de los descubrimientos de este estudio es que la escuela a la que haya asistido tiene una relación más directa de con quien se casará que de los posibles ingresos. Ahora entiendo a todas las damiselas que estudiaron LAE en la misma escuela que yo, curiosamente les decíamos las “MMC: Mientras Me Caso” – no andaban nada perdidas pues.
  • Los profesionistas recién graduados consideran que la escuela los armó para poder competir en el mundo laboral – porque eso si todos son “líderes globales”, pero sus empleadores potenciales piensan lo contrario: su queja más frecuente es la incapacidad de los recién egresados de comunicarse de manera verbal o  por escrito además de no poder hacer análisis críticos. A medida que pasa el tiempo estos profesionistas le dan más valor a su educación formal que la que pueden probar, esto porque le dan más peso al tiempo invertido (como en el caso del mensaje que recibí “le invertí cinco años”) que a los resultados (al menos tengo buena ortografía).

 Ahora bien ¿Cómo puede revertir el hecho de que tiene el título pero no las habilidades?

  •  Tome  un curso de comunicación escrita, pero uno que de verdad sea demandante y si es necesario regrese a tomar clases de ortografía – o aprenda a usar el procesador de palabras de su Tablet (recuerde F7).
  • Lea, lea, lea.
  • Escriba, escriba, escriba.
  • Aprenda un oficio pero desde la humildad de un aprendiz que no sabe nada, aprenda esta vez a seguir instrucciones y a trabajar con sus manos.
  • Tome clases de modales, créame todos necesitamos de eso.
  • Aprenda un segundo idioma – pero que no sea nada más en papel porque la fluencia real mata hasta un certificado de TOEFL.

Y respondiendo a la última pregunta ¿hay carrera igual o más devaluada que LAE? Ha de saber usted que la mala reputación depende de la suma de todos quienes se graduaron de la misma. Si su carrera es un chiste entonces no se lo tome a mal, al contrario tiene una oportunidad de oro de lucir como uno de los pocos que puede brillar en sociedad.

Y ya que estamos entrados con que usted es todo un profesional, le recomiendo leer “Academically Adrift” que es título del estudio sobre el cual base este post.

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Libro : Etiqueta y estilo en los negocios

Ya he escrito antes sobre que si algo nos falta a los profesionistas es pulir nuestras habilidades sociales.

Regresaré en el tiempo antes de continuar, hace ya casi veinte años cuando cursé la carrera de ingeniería mi currícula consistía en temas técnicos con un poco de cuestión social como psicología o administración de empresas; es decir nos prepararon para ser empleados eficientes y conocedores de la última moda en la industria; pero nunca nos enseñaron como responder un teléfono o preparar una junta.

Y qué decir de atender una junta o comida de negocios, aprender a pedir en un restaurante o siquiera usar los cubiertos en una comida de varios tiempos. Nada, cero. Ahora podía ser que vinieras de una familia donde a golpe de repetición te enseñaron todas esas cosas, pero mi generación en particular venía de familias donde nosotros éramos los primeros que hacían una carrera, por lo tanto eran de costumbres sencillas donde ir a un evento social equivalía a una boda o quinceañera.

En fin, el asunto es que algunos nos dimos cuenta que teníamos que dejar de ser tan “silvestres” y aprender como fuera a parecer gente de mundo (aunque no conociéramos más allá de 200 kilómetros a la redonda). Para algunos como fue mi caso, el haber participado en varios grupos sociales que eran considerados muy elitistas (por aquello que eran solo por invitación), me forzó a aprender no sin pasar algunas vergüenzas. Todavía hace unos cinco años tomé un curso de modales donde todavía me di cuenta que me faltaba mucho (un ex que en paz descanse decía que yo tenía una inocencia salvaje que siempre me sacaba de líos). La verdad es que odio los actos protocolarios, pero si sigo las reglas siempre llevaré ventaja sobre los demás, porque la falta de habilidades sociales cuesta mucho dinero.

 Así que ahora quiero recomendar un libro que me pareció fabuloso sobre este tema y que se titula “Etiqueta y estilo en los negocios” de Barbara Pachter el cual promete dar consejos para destacar en redes sociales, reuniones y comidas de negocios. El texto trae 101 diferentes situaciones con casos reales para los cuales la autora da su opinión y consejos al respecto.

 Por ejemplo, en cuanto a las presentaciones dice que nunca debes usar un diminutivo o tu nombre modificado de manera que se vuelva más informal – y habla sobre el día que “Mike Jordan” decidió convertirse en “Michael Jordan” ¿qué diferencia, no?. O que cuando vayas a un evento o reunión en donde ocurran presentaciones, cargues tus cosas o tu copa en la mano izquierda para que la derecha siempre esté libre y seca ¡puro sentido común!

 Por cierto, en la página 259 describe los siete pecados capitales que matan cualquier carrera y no podría estar más de acuerdo.

 Me encantó este libro, lo voy a convertir en uno de mis libros de cabecera. Pueden escuchar algunos de sus consejos en este webinar disponible en YouTube (en inglés).

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