Category: Psicologia

Libro: Las chicas buenas terminan gordas

Finalmente lo encontré….

Por mucho tiempo había estado buscando el libro que explicara porque nuestras emociones nos llevaban al refrigerador, y este es el libro perfecto.

“Ponte en primer lugar y cambia tu manera de de comer para siempre”

Entre el título y la afirmación anterior, no pude menos que llevarme el libro y devorarlo en un fin de semana. En el proceso tuve que parar varias veces, beberme media botella de tinto y derramar algunas lagrimitas. La premisa de la autora es la siguiente: por acondicio-namiento social a las mujeres se nos enseña que debemos ser unos dechados de bondad , al grado que vivimos en un límite en el cual no se nos permite sentir , experimentar o expresar emociones negativas . Entonces vivimos como en una especie de “olla a presión” acumulando todo aquello que no dejamos salir , y que finalmente se expresa a través de comportamientos no sanos como la comedera compulsiva. Las niñas buenas siempre anteponen las necesidades de todos los demás antes que las de ellas, pueden tolerar todo incluso la falta de amor correspondido o hasta el abuso porque siempre encontrarán una justificación del maltrato. Al no recibir amor o atención de otro ser vivo, nos refugiamos entonces en aquello que nos provoca una respuesta química corporal similar al afecto.

Una razón por la que preferimos la comida a las amigas , es que es poco probable que estén más cerca que el refrigerador. Elegimos comestibles por encima de casi todo lo que tenga el potencial de hacernos sentir mejor porque son accesibles. Que importa extender la mano y tocar a alguien; es más fácil caminar algunos pasos en cualquier dirección y devorar algo que nos consuele , o conducir unas calles para darnos el lujo de una distracción dietética.

La comida es tan familiar como el mono de felpa que no puedes tirar a la basura , y que siempre tienes a la mano para esos momentos cuando sientes que nada te consuela. No piensas cuando lo abrazas, no hay sorpresas . El simple hecho de saber que la comida esta allí te aligera la carga y te alegra el día.

Auch! (yo todavía me sigo sobando de los golpes emocionales de leer esto)

En el libro la autora explica como las grasas mezclados con carbohidratos en cantidades infames, provocan ciertos cambios químicos en el cuerpo que producen sensaciones de placer cerebral, las cuales nos sedan por cierto tiempo y hasta pueden reducir el estrés (debido al aumento de serotonina) . Desgraciadamente su efecto es muy corto y no eliminan de ninguna manera la fuente causante de la sensación negativa , así que repetimos el tratamiento con los efectos conocidos: subir de peso y volverse en lo que se conoce como gordi-buena : no importa que estés pasada de peso, no importa que pongas en riesgo tu salud, no importa nada más allá que seas (o estés) buena …aunque esta bondad aplique para hacer la vida de los demás y no la tuya más llevadera.

Las gordi-buenas tienen ciertas creencias o comportamientos particulares:

  • Prefieren cuidar a los demás que cuidarse, la típica que se queda sin comer por darle a los demás o se queda hasta tarde cuidando a los hijos de los demás mientras andan de fiesta.

  • Permiten que las agobien con toda clase de problemas y no les gusta molestar a los demás. Son el arroz de todos los moles, todos corren con ellas para buscar ayuda en todo, pero ellas jamás piden ayuda aunque se estén muriendo de dolor (complejo de Marga López diría yo)

  • Tienen complejo de mártir y eligen a personas que no las cuidan emocionalmente, son las típicas que se casan con un alcohólico y piensan “es que yo lo voy a cambiar”

  • No les gusta sentir emociones incómodas, como sentir rabia o coraje , mucho menos expresarla. Hace unos días leí el tuit de una conocida mujer que es toda bondad (todos sus tuits son enviados en el modo prozac, con puros temas rosas y tiernos ) , en el decía que era seguro que no iba a seguir leyendo mensajes de mujeres que hacían comentarios negativos de otras mujeres Este es un comportamiento típico de la gordi-buena. Es mucho más fácil negar el conflicto, que admitir que existe e intentar integrarlo.

La autora recomienda establecer un programa de habilidades vitales, las cuales dice que no son algo que te aprendas de memoria y ya, sino que deben de irse practicando y refinando con el tiempo.

  • Identificar, expresar y controlar sentimientos

  • Establecer y mantener límites

  • Separarse de la familia y ser autónoma

  • Regular la intimidad

  • Valorar la dependencia e independencia de igual manera

  • Tolerar no ser perfecta

  • El autocontrol

  • Vivir con resolución y en el momento

Además da una lista estrategias de cuidados principales, es decir comportamientos que deben modificarse para lograr poner a la comida en el lugar que le corresponde : más dentro del refrigerador y menos cerca de nuestra boca.

El libro trae excelentes ejemplos de mujeres que pasan por el proceso que propone la autora de hacer una “bueno-tomía”, además de una serie de preguntas y actividades para ir logrando adquirir las habilidades vitales. Otros capítulos explican como separarse de aquellas personas que nos resultan tóxicas (incluyendo a veces a la propia familia).

Amé el libro, voy por la segunda lectura y todavía me tengo que parara veces para poder tomar aire , porque es como si escribieran una parte de mi vida (sobre todo aquella que habla de aprender a decir NO y a poner límites sanos). Algo que es importante aclarar es que en ninguna parte del libro se habla de dietas o ejercicios, no viene un plan de alimentación ni nada que se le parezca porque trata del SER y no del HACER.

Algo que también ahora pude entender es porque entonces en una sociedad como la nuestra, se celebra por parte de las mismas mujeres el ser gordi-buena : porque mientras lo seas todo mundo obtiene un beneficio de tu persona el cual les resulta muy cómodo de aceptar.

Si ya te diste cuenta que eres comedora compulsiva, este libro puede que te ayude entender de donde vienen esas emociones que sientes que te llevan directo al refrigerador. Si eres de las que todavía espera la cura mágica y sin esfuerzo al problema de sobre-peso, este libro definitivamente no es para tí.

Las chicas buenas terminan gordas ($215 pesos) pueden encontrarlo en Gandhi y Sanborns

Les dejo una entrevista con la autora Karen R. Koening

Cuando odiamos lo que pagamos

Esta es la historia de una casa.

En el 2007 esta familia decidió comprar una casa enorme en Tampa , Florida. Cuatro años después la señora de la casa se pregunta si no será mejor idea venderla para cambiarse a una más pequeña , y le pregunta a Suze Orman.

¿Problemas de dinero? ….vean el video.

No hay problema de dinero, en realidad la situación financiera de la familia es muy buena.

¿Por qué siente que está odiando la casa? Por qué la compró por las razones correctas, pero la está administrando de la manera equivocada. En lugar de disfrutarla con todos sus beneficios, la siente como una carga porque siente que es demasiado el trabajo para mante- nerla limpia, además de haberle cedido el control a sus hijos.

¿A cuántos de nosotros no nos paso igual? Compraste el juego de video a los hijos porque te lo imploraron, tu te sentiste como el mejor papá (o mamá ) del mundo sólo para darte luego darte cuenta que perdiste el control de tus hijos y de la televisión, porque ahora no se des- pegan ni para ir al baño. Entonces empiezas a odiarlo al mismo tiempo que quizás lo sigues pagando a meses sin intereses.

Y no es que no puedas pagarlo, es que el bien material se vuelve dueño de nuestro tiempo o esfuerzo, y la sensación de descontrol nos agobia.

Si vas a comprar algo, piensa ¿en que me compromete este bien más allá de un pago men- sual? ¿le tengo que invertir más tiempo, dinero o esfuerzo? ¿estoy dispuesto a eso? y sólo cuando hayas respondido esas preguntas lánzate a comprarlo.

Comprar entonces no es siempre una cuestión de dinero.

 

Balance entre necesidad, deseo y capricho

Esta es otra gema de sabiduría finaciera de Andres Panasiuk , esta vez utiliza el ejemplo de una mascota para ejemplificar la diferencia entre necesidad, deseo y capricho.

Yo tengo dos perritos, el primero lo adopté en el 2006 y la segunda dos años después. En este punto de mi vida todavía no puedo decidir si son una necesidad o un deseo; lo que si se es que los adoro, son una excelente compañía y que me volvieron mas responsable. Esa responsabilidad no es solo moral , sino también financiera porque pues hay que pagar veterinario, medicamentos, comida, etc etc etc . Aunque quizás una mascota no entre en la clasificación de necesidad , puede que traiga muchisimos beneficios emocionales a la familia que la adopta (y digo adoptar, porque no creo que sea necesario comprar un perrito) .

Y puedo entender a los niños que se encaprichen con un cachorro, mi Udi es pura ternura.

Cuando estes dudando entre si lo que quieres comprar cubre una necesidad o es solo un deseo, pregúntate si va a agregarle valor a tu vida o si solo te va a quitar mas pesos de la bolsa.

No es la situación económica, eres tu….

No hay semana que no entre al sitio de CNBC para ver el programa de Suze Orman por internet, y esta vez me encontré esta gema de sabiduría financiera.

La mujer de este caso se retiró anticipadamente a los 52 años, porque penso que tenía suficiente dinero para hacerlo. A los 55 años se encuentra prácticamente en bancarrota .

¿Qué paso? ¿la mala economía la afectó? ¿perdió dinero en sus inversiones? Escuchen su caso , se van a sorprender……

Supuestamente fue un trabajo agobiante lo que la llevo a dejar su empleo, curiosamente decidió entonces estudiar para abogado , carrera que no es para nada ligera y llego hasta presentar el examen de certificación; para volverse a darse por vencida porque era mucho el estrés.

Su problema de dinero no era de números, era de emociones…

En la vida ocurren reveses emocionales que nos cimbran , que nos sacan de balance , y que si no sabemos como manejarlos nos afectan en todos los ámbitos (dinero, familia, etc). Reconocer que no podemos controlar cierta emoción negativa, es el primer paso para aprender a manejarla …obviamente con ayuda profesional.

Vivimos en una cultura que exhalta las penas de amor, donde sufrir duro y profundo por el que (o la que) se fue se considera normal; la realidad es que no debería ser así porque afecta nuestra capacidad de funcionar sanamente ….

Y si a eso le agregamos aquel dicho de que “las penas con pan son buenas” tenemos entonces la tormenta perfecta de decisiones financieras equivocadas más exceso de comida.

Las penas de amor ni con pan son buenas (menos si lo pagas con tarjeta de crédito)

No son problemas de dinero, son problemas de deseos

En las últimas semanas (y por alguna misteriosa razón), he estado recibiendo algunos capítulos de libros en proceso de publicación para que de mi opinión al respecto.

Me siento halagada….

La tendencia que estoy observando, y que me encanta por cierto, es que estos libros hablan más del ser que del hacer, de como conociéndonos y entendiendo de donde vienen nuestras creencias y deseos podemos manejar la cuestión del dinero; más que haciendo presupuestos o llevando estrictos controles de gastos.

En El espíritu del éxito encontré esta frase que creo que explica el asunto perfectamente:

…la idea de tener que hacer cosas que no deseamos y librarnos también del fantasma de “los problemas económicos” que en realidad son una mera ilusión para miles de personas imbuidas en un mundo material y consumista, más que problemas de dinero son problemas de deseos y por lo tanto de finanzas e insatisfacción.

Escuchaba esta semana a Liz Weston, conocida escritora  en Estados Unidos hablar sobre el momento en que se dió cuenta que era independiente financieramente; y dijo que cuando tenía 29 años perdió su empleo en un periódico que cerró repentinamente. De un día para otro se quedo sin trabajo, y al hacer cuentas se dio cuenta que su fondo de emergencia le cubriría 6 meses a ritmo normal o hasta 12 meses si cortaba algunos gastos. Ese día comprobó que todas las estrategias sobre finanzas personales sobre las que escribía funcionaban.

Cuando le tenemos que vender nuestra alma a una actividad económica para poder pagar todos nuestros deseos, probablemente ésta se convierta en una carga más que una bendición; y no es que el trabajo sea malo sino que ahora ha adquirido un sentido negativo porque lo tenemos que hacer forzadamente, no por convicción.

Cuando voltees a ver ese trabajo que detestas medita ¿lo odio porque porque me siento esclavizado a él por cuestiones financieras? ¿porqué lo necesito para poder sobrevivir de quincena a quincena? , si me cambio de empleo ¿se resolverá este conflicto que siento?

Quizás entonces el problema no es de dinero, sino de deseo…..

Y no puedo esperar a leer el resto del libro.

P.D. el autor de el libro El Espíritu del Exito es Miguel Angel Arcique Calderón