La historia financiera de un joven ingeniero
Recibí un mensaje un lector del blog el cual me pidió anonimato pero lo llamaré LM , y le agradezco muchísimo porque su testimonio muy valioso de como la vida va cambiando nuestras prioridades financieras.
Yo también soy ingeniero de profesión, y creo que mi historia le pudiera servir a alguien más. Si crees conveniente, puedes compartirla en tu blog…..
Tengo poco menos de 10 años en el ambiente laboral, y durante los primeros años mis finanzas fueron bastante buenas: estaba pagando mi primer automóvil nuevo a 24 meses sin intereses, así como un terreno residencial con una tasa de interés muy baja (TIIE + 4, anual), nunca me endeudaba con mi tarjeta de crédito, y tenía algo de dinero ahorrado. En ese entonces, todavía vivía en la casa de mis padres.
A los 2 años de empezar a trabajar, mi novia y yo decidimos casarnos, pero antes de eso queríamos tener nuestra propia casa (o un avance de la misma), y con lo que tenía ahorrado inicié la construcción: realizamos un diseño adecuado a nuestros gustos y necesidades, conseguimos un grupo de albañiles con recomendaciones, tramitamos los permisos correspondientes (incluida el alta en el IMSS de los albañiles), etc. Justo antes de casarnos, logré tener el primer piso de la casa (un proyecto de 2 pisos) habitable, y no tuvimos que pagar renta. Sin embargo, los gastos de la boda (o más específicamente, de la luna de miel), hicieron que me endeudara en una de las tarjetas de crédito; además, los gastos de mantener una casa, no permitieron que liquidara dicha deuda hasta aproximadamente 1 año después.
Pasó algo de tiempo, y gracias a que la nube volvió a juntar agua, y de un crédito personal que solicité, iniciamos la obra negra del segundo piso. Poco tiempo después, teníamos la necesidad de un segundo automóvil, y eso nos motivó a solicitar un crédito automotriz a 4 años, el cual representaba cerca de un 30% de mi salario (y obviamente, una tasa de interés de cerca del 15%).
Llegó el tiempo de pensar en los hijos, y el primero venía en camino; eso nos impulsó a darnos prisa en la terminación de nuestra casa, y las deudas en otro crédito personal y en tarjetas de crédito aumentaron. Solicité una tarjeta de crédito de “bajos intereses” (aunque sean bajos, no estaban en menos del 30%), y le transferí las deudas de mis otras tarjetas. Pero los gastos aumentaron al nacer mi hijo, y por lo tanto, las deudas también.
Había visto que Banamex promocionaba en su página de internet un producto que servía para el pago de pasivos y/o aumentar la liquidez que consistía en hipotecar la casa; al principio pensé que no sería buena idea, ya que mal que bien, algunas de las deudas estaban bajando (el crédito automotriz y los créditos personales); además, había solicitado parcializar pagos en algunas de mis tarjetas crédito, y la deuda en ellas iba disminuyendo poco a poco; sin embargo, otra tarjeta (porque pare ese entonces ya tenía como 5) tenía que utilizarla para pagar la comida, gasolina y otras necesidades básicas de la familia; por lo que la bola de nieve crecía y crecía. En ese momento, nos acercamos al banco a solicitar informes.
Se trataba de un crédito con una tasa de cerca del 15% en el que se ponía en garantía un bien inmueble libre de gravamen. Los gastos notariales dependían de la cantidad a solicitar, así como la comisión por apertura de crédito. Además, podría aprovechar la ventaja fiscal de obtener devolución por los intereses reales de crédito hipotecario (en mi declaración anual ante Hacienda), lo que representaría cerca de un 20-25% de devolución de dichos intereses. Un requisito indispensable es no estar reportado negativamente en el buró de crédito (uno debe estar al corriente de sus pagos).
En mi caso, el trámite duró algunas semanas, pero finalmente se concretó. Considero que mis finanzas han vuelto a ser sanas, y ha bajado el nivel de estrés.
Las conclusiones de esto es que hay que tener cuidado con las situaciones nuevas para uno (casarse, tener hijos, etc.), ya que pueden representar un cambio en las finanzas; no digo que no lo debemos hacer, pero es mejor estar preparados, como tener guardadito. Obviamente, tener mucho cuidado con las tarjetas de crédito, ya que cuando uno menos lo piensa, ya puedes estar endeudado hasta las orejas. Y como dicen, los bienes están para remediar los males; en mi caso esta solución parece que fue la más indicada.
Tengo entendido que Banamex y Bancomer son los únicos con ese tipo de servicio, y ambos tienen condiciones de crédito muy similares. En mi caso, preferí Banamex.
Hace unos días discutía con un compañero de trabajo la decisión que tomo de vender su casa en otra ciudad para poder utilizar el capital para reestructurar la hipoteca de la casa donde vive. Tomar la decisión de deshacerse de una casa ya pagada le costo mucho trabajo, pero como bien se dice “los bienes están para remediar los males” , a veces nos aferramos a las cosas con tal desesperación que nos olvidamos que es mejor usarlos para salir de deudas que mantenerlos mientras nos hundimos más. En el caso de LM decidió hipotecar su propiedad para hacerse de capital y consolidar sus deudas, lo cual me parece una decisión muy sana.
Si pudiera darle un consejo a ML sería que reevaluara que lo que realmente es necesario para él y su familia hoy, porque él y su esposa apenas están empezando y los gastos ya se lo estaban comiendo . A medida que los hijos van creciendo los gastos lo hacen también, y hay que empezar a pensar en ahorrar para el retiro.
¿Qué consejo le darían ustedes?
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