El fino arte de ser una cabrona

Pues resulta que ando de tour por la Ciudad de México (sí, otra vez) y como siempre pues he andado haciendo harta vida social con mis viejos y nuevos amigos. Al parecer tanta vida social hará que regrese rodando por tanto que he comido.

Pero cambiando de tema, un comentario que me hicieron varias personas fue el de que soy muy dura y agresiva , que para estas alturas de mi vida es algo que ya no me sorprende : siempre lo he sido desde que era niña. Tampoco que algunas personas se sorprendan , digo no están acostumbradas a que les digan las cosas así derechas y sin endulzar , así que eso me dio pie a este post.

¿Saben por qué las personas se siente ofendidas – heridas -maltratadas -agredidas con mi estilo? Porque en su vida no han tenido una figura disciplinaria que les mostrara como ser asertivos y que les enseñará a poner límites. Probablemente sus padres fueron del tipo ausente o del que prefiere ser amigo pero no papá, ya saben “vamos a llevar la fiesta en paz” (yo hago como que te pelo y tu haces como que me haces caso) , de allí es donde viene ese eterno problema a no saber decir no : nadie nos lo dijo ¿cómo lo íbamos a aprender?

Aviso parroquial: si quieres ser amigo de tu hijo, primero preocúpate por ser padre de la criatura los primeros 18 años de su vida, ya tendrás muchos años para ser su cuate. A menos que quieras ser cuate los primeros 18 años , para que termines siendo padre de un adolescente toda la vida.

Fin del comunicado.

Precisamente esa capacidad mía de no tener broncas para mandar alguien al carajo con un muy sonoro no, fue el que me hizo ganar mucho dinero durante mi carrera como empleada porque sabían que no tendría problemas para argumentar una decisión.

¿Qué había que detener medio millón de productos que había que enviar al cliente por un problema de calidad? ¿Qué había que quitarle negocio a un proveedor porque me estaba enviando puras porquerías? ¿Qué había que despedir a varios empleados por salir positivos en un antidoping? ¿ Qué había que documentar un conflicto de intereses de $12 millones de dólares donde mi puesto estaba en juego?

No hay problema, dime con quien tengo que hablar para decirle que no.

¿Qué quieres mi opinión? Pues creo que te dije que no doy opiniones , y que tampoco hago cosas que no deseo hacer. Y si creo que lo que me dices es una barrasabada, te lo voy a decir sin editar. Podría ir por la vida escribiendo las mismas ñoñadas de todo mundo (sí , hagamos una alcancía con monedas de $5 pesos) y permitirte permanecer en una muy poco natural adolescencia eterna; o puedo darte dos buenos sacudidones emocionales para que te salgas a tomar sol y empieces a madurar.

Mi decisión está tomada: voy a seguir siendo agresiva porque así soy, voy a seguir diciendo lo que creo porque esos son mis valores, en mi pueblo a esto se le llama congruencia (walk the talk dirían los gringos). Y voy a seguir haciéndolo en el blog porque para eso es mío ¿no?

Así que no me culpes de tus sentimientos , que yo sólo soy el disparador pero la causa real de que te sientas así no está de mi lado, esa búscala dentro de ti.

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Cuando el desperdicio es más asqueroso que la basura

Si han leído el blog y mi TL en twitter,se habrán dado cuenta que he estado escribiendo regularmente sobre el desperdicio de recursos y de comida; los datos son estremecedores porque mientras en México existen 14 millones de personas en pobreza alimenticia (no tienen asegurado su próximo alimento) , se lanza a la basura el 30% de los alimentos que se producen el el país.

Es decir no es problema de falta de alimento, sino de la manera en que se distribuye.

Si eso ocurre en México ¿imaginen en otros países con muchísimos más recursos como Estados Unidos? La cosa está terrible,  para que vean que tanto les comparto este pequeño documental llamado Indignados y Freegans donde se muestra cuanta comida de la sana se manda al basurero (curiosamente la comida chatarra podría sobrevivir un invierno nuclear , así de mala es) .

Así que más que asquearnos porque haya personas comiendo de la basura, debería de indignarnos que tantos alimentos se desperdicien empezando por nuestra propia casa, luego por los supermercados.

  • ¿Qué el plátano está un poco pasado? Vaya compra sólo unos cuantos y prepara un pastel, o puedes congelarlos para hacer licuados todas las mañanas.
  • ¿Qué la zanahoria no está completa? Los nutrientes están completitos dentro de ella, eso no le quita lo saludable.
  • ¿Qué el chile se ve un poco arrugadito? Ya molido en una salsa ni quien se de cuenta.

Así como dices que no discriminas a las personas , haz lo mismo con los alimentos. Una verdura torcida no deja de ser nutritiva .

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