Mis once entrevistas en Tesla

Empiezo por decir que esta es una historia del 2016.

Hace casi un año apareció en mi cuenta de correo personal un mensaje de una persona que decía ser reclutadora de Tesla, quien después de haber encontrado mi perfil en Linkedin había decidido enviarme un mensaje para invitarme a un evento que tendrían unas semanas después en la Ciudad de México.

Inicialmente pensé que podría ser una broma, pero luego de confirmar que el mensaje era real respondí que estaba interesada en recibir mayor información por lo que planeamos tener una entrevista telefónica, en ésta me pidieron mayor detalle de mi experiencia pasada, el tipo de productos que había manejado y el tipo de herramientas de solución de problemas conocía. Ese mismo día me dijeron que me pasarían a entrevista con uno de los ingenieros mexicanos que habían sido contratados anteriormente.

Un par de días después tuve una larga plática con un colega mexicano donde otra vez discutimos sobre mi experiencia previa, los problemas que había enfrentado antes, cómo había resuelto los mismos y qué había aprendido; hasta ahora el proceso no había sido diferente.

Me informaron que me pasarían esa misma semana con uno de los gerentes a una entrevista telefónica, para esta tuvimos varios problemas para organizarla pero al final una calurosa tarde la tuvimos y fue una repetición de las tres citas anteriores: mi experiencia previa, los problemas que había enfrentado y que les explicara uno en particular y cómo lo había resuelto; aquí empezaron a pedir detalles muy específicos sobre cuestiones técnicas y estadísticas. Este gerente me urgía a que tomara la siguiente entrevista casi de inmediato.

Pasé a la siguiente entrevista con otro gerente, esta la tuvimos dos veces debido a problemas con la línea telefónica – esta fue más relacionada a resolución de problemas.

En este punto ya me sentía agobiada puesto que algunas entrevistas eran programadas para ser tomadas ese mismo día unas horas más tarde, todo esto en espacio de dos semanas y con un montón de correos de por medio.

Recibo uno más de parte de la reclutadora invitándome formalmente al evento que tenían organizado en un lujoso hotel de la Ciudad de México, el mensaje incluía los horarios de entrevista disponibles para que escogiera (viernes, sábado o domingo)  e hiciera mis plan de viaje. Recuerdo haber recibido ese mensaje un jueves por lo que el viernes respondí que quería estar en la primera sesión disponible del viernes.

Pasó el tiempo y llegó la fecha, me presenté al hotel y encontré que este sería un evento bien intenso ya que estarían haciendo múltiples entrevistas al mismo tiempo y en el mismo espacio físico:

  • En una sala había varias mesas.
  • En cada mesa asignaban a una persona para entrevistar.
  • Cada entrevista duraba alrededor de 45 minutos.
  • Serían tres entrevistas consecutivas.

20160708_123943Así que podías estar escuchando las preguntas y respuestas que las demás personas en la sala, así que esta era una prueba de máxima concentración.

En mi primera entrevista tuve a un norteamericano mucho más joven que yo quien me dijo ser de ingeniería y que quería que habláramos de solución de problemas, tomó una mochila que traía consigo la cual abrió y de la cual sacó una pieza maquinada: una flecha de transmisión.

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Por media hora discutimos modos de falla de la pieza: material, proceso, uso, maquinado y todo basándonos en información de una supuesta queja de cliente. Discutimos cómo se haría una contención a nivel planta de producción, con el proveedor y si era necesario con los clientes finales, etcétera. El tiempo se acabó y siguió otra persona quien por otros 45 minutos me preguntó sobre resolución de problemas y herramientas estadísticas.

La última entrevista del día fue una repetición de una que ya había tenido por teléfono, pero esta vez mucho más dinámica puesto que era cara a cara, todas las personas con las que hablé ese día me repetían una especie de mantra «pregúntame lo que quieras» y la verdad es que todos fueron muy abiertos en sus respuestas.

La tarde acabó y al salir me preguntaron si planeaba quedarme más tiempo en la ciudad y si me hospedaba cerca, a lo que respondí positivamente. Salí contenta, agotada mentalmente y con un recuerdo del evento. Recuerdo haber caminado por Chapultepec un buen rato, luego llegar a comer algo para retirarme al sitio que donde me hospedaba. Cuando llegué a la habitación revisé mi correo electrónico y había uno de la reclutadora pidiendo que asistiera al día siguiente para otra ronda de entrevistas.

Sí, otra ronda.

El sábado pasé por otras dos entrevistas, la primera con la única mujer ingeniera  de Tesla que vi en todo el proceso. Esta vez me mostró un estudio de capacidad y una gráfica de SPC para que la interpretara, tuvimos una buena discusión entre la diferencia de cpk y ppk , en algún punto me quedé en blanco y me costó trabajo volver a tomar el ritmo. La verdad ya estaba cansada. Una de las preguntas que le hice fue cómo era el ambiente laboral para una mujer dentro de un lugar tan competitivo, me respondió que era igual para hombres y mujeres: todos debían de esforzarse.

Pero no, no era la última entrevista porque faltaba una con un ingeniero encargado de proveedores en México que me llevó fuera de la sala de entrevistas, me mostró un plano real para luego hacer preguntas sobre GD&T y cómo mediría la pieza, luego me hizo le describiera cómo realizar una contención en caso de que el proveedor enviara piezas fuera de especificación, la realidad que esta parte no duro más de quince minuto , luego platicamos un rato sobre lo que andaban buscando: un ingeniero que dividiera su tiempo entre Freemont y México poniendo en control a los proveedores locales. Una y otra me vez me repitieron que la empresa era muy demandante, muy absorbente y al mismo tiempo llena de oportunidades.

Regresé a mi tierra, pasó el tiempo y seguí recibiendo mensajes sobre el proceso; incluso me llamaron para preguntar si sabía qué cosas quería llevarme a Estados Unidos, más de una vez les comenté que primero debería de ver una oferta antes de discutir mudanza. Unas semanas después llegó otro mensaje de un reclutador diferente en el que me pedía tener otra entrevista telefónica.

La tuve y ya para este punto sentía que merecía una maestría.

Finalmente me enviaron el correo que estuve esperando: ¡Felicitaciones, estás nominada como finalista! Por supuesto que celebré porque estar siendo considerada a mi edad junto con un grupo de ingeniero mucho más jóvenes con conocimientos técnicos más avanzados o recientes me hizo sentir muy pero que muy bien. Ahora me tocaba preparar una presentación que Elon pedía para cada candidato, aparte de enviar una buena cantidad de documentos para que investigaran si tenía antecedentes o algo que evitara obtener una visa.

Envíe lo que me pidieron: documentos personales y mi título universitario.

Pasaron las semanas y a mediados de septiembre me anunciaron que no había sido seleccionada para la vacante. Admito que mi corazón se desinfló porque me hubiera encantado trabajar en tecnología disruptiva, pero pues no se puede tener todo en la vida. Este ha sido el ejercicio de reclutamiento más largo, complicado y demandante que haya vivido, supongo que ahora procesos similares serán la norma cuando se trata de empresas de alta tecnología.

Vaya afilando sus talentos porque la competencia está dura allá afuera. Y por favor, siempre tengan actualizados sus perfiles en Linkedin, porque después de este proceso recibí dos llamados más de reclutadores de otras empresas que tenían vacantes no publicadas en ningún lado.

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Acerca de Isela Muñoz

Ex deudora y compradora compulsiva. Para ayudar a otras personas a salir de deudas escribí "De Deudor a Millonario" con planes útiles para dejar de deber todo y empezar a tener todo.
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