La pregunta más importante

Todas las semanas me llegan épicos correos de personas explicando en detalle sus muy complicados planes financieros y esperando que los lea para luego darles la bendición, en la mayoría de los casos respondo con la siguiente pregunta:

¿Para qué?

E invariablemente me responden con una serie de análisis explicando el por qué pero no el para qué.

La diferencia es importante:

El por qué explica las razones técnicas, el para qué explica la cuestión emocional, y cuando alguien se pone irracional siempre habrá una razón, un producto, un estudio o una recomendación que le de la razón aunque suponga que no existe ni un solo beneficio real.

Los dos ejemplos más típicos de productos que me llegan bajo este tipo de esquema son los seguros  de ahorro educativo y los de ahorro para el retiro, ya que tienen una enorme carga culposo.

Seguro de ahorro  educativo

Vayamos por partes: su hijo apenas acaba de nacer, ni siquiera habla y no tiene manera de saber las habilidades, deseos o gustos pero usted ya decidió que va a ir a la universidad en el extranjero, es más ya escogió el país, la universidad y ya tiene un producto seleccionado ¿se da cuenta lo irracional que es esto? Lo peor del caso es que cuando les pregunto a estas personas si ya tienen un plan de ahorro para el retiro en la mayoría de los casos responden que no.

Así que cuando pregunto para qué siempre me listan sus miedos o deseos no cumplidos y los proyectan en sus hijos, eso puede ser bastante irracional. Mi respuesta es siempre la misma: primero ahorre para el retiro, luego haga otro plan por su cuenta para su hijo sin que se comprometa a largo plazo ; si el chamaco resulta tener habilidades sorprendentes siempre podrá conseguir una beca.

Ahorro para el retiro

Igual que con el anterior la gente parece creer que entre más complicado sea el producto que le ofrecen mejor estarán, ademas que los hará pasar de cero hábitos de ahorro  a tener la vida resuelta. El problema es que le miedo de la gente se transforma en un compromiso financiero de largo plazo y que se vuelve imposible de pagar.

Antes de contratar un producto financiero de largo plazo siempre pregunte el para qué, encuentre la angustia que desea resolver, trate de mitigarla con racionalidad para que evite contratar algo que la emotividad le decía que debía pagar cuando su cartera le gritaba que no.

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Acerca de Isela Muñoz

Ex deudora y compradora compulsiva. Para ayudar a otras personas a salir de deudas escribí "De Deudor a Millonario" con planes útiles para dejar de deber todo y empezar a tener todo.
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