El precio de recrear una emoción

A principios de año me di cuenta que necesitaba iniciar un nuevo ciclo de mantenimiento a la casa, porque fue en el 2007 cuando hice las últimas reparaciones y modificaciones.

Como no estoy exenta de la pulga de las renovaciones, un día entré el baño y pensé “tengo que cambiar todo el azulejo, pintar, cambiar llaves y redecorar”; así que calculé la cantidad de materiales que necesitaría y el costo de todo el proyecto – no, no sería barato.

Ya subida en mi nube esperé a la primera oportunidad de salir de viaje de trabajo para pedir a mi tío que hiciera la remodelación, ya me veía en un baño de un pulcrísimo color blanco con azulejos como los que había visto en los modelos de varios sitios de internet, con un sistema de calefacción eléctrico bajo el piso y lujosas toallas de algodón egipcio.

Anda tú, como no ¿Por qué no sigues tus propios consejillos? *suspira*

El mega- proyecto de renovación terminó reducido a:

  • Dos capas de pintura blanca (menos de $400 pesos)
  • Una nueva cortina de baño ($16 dólares)
  • Un nuevo tapete ($34 pesos a precio de remate, de un precio original de $140).
  • Una renovada del azulejo (usé un marcador para aclarar el espacio entre azulejos $8 dólares)
  • Varias horas de limpieza y pintura.

El baño quedó muy bien, no como para ser un modelo de una revista de decoración pero si muy lindo y fresco.

Igual ya quedaron todas las sillas y la sala, a las cuales les cambié la tapicería (alrededor de $4000 pesos por dos sillones, siete sillas y cuatro cojines, incluyendo la tela traída del extranjero). Aparte de eso reacondicioné una mesa de computadora que no era muy bonita y que me pasó mi hermana, después de dos manos de pintura ahora es una mesa lateral. Yo le regalé varios litros de pintura para su baño (porque si algo sobra en mi caso es pintura).

Como cambia la perspectiva cuando te das cuenta que puedes lograr un resultado – una emoción – una sensación muy similar usando un proceso diferente que no toma tantos recursos de tu cartera.

Igual pasó con la Hot Wheels, que desde hacía unas semanas traía una vibración que me causaba la sensación de carro viejo (pues si ya tiene diez años). Cuando la lleve a servicio pedí que encontraran la causa y resultó ser que los soportes del motor ya necesitaban reemplazo. Lo hicieron y se sentía peor , parecía que estaba sentada sobre una silla de masajes pero como tenía que llevar a mi madre a sus trámites de jubilacióndecidí no regresarla al taller. Tanto me fastidio el asunto que le dije a mi mamá “vamos a llegar a esta agencia a preguntar por un carro nuevo”.

Mi mamá seguro pensó que estaba loca.

Entramos, dije lo que quería y en diez minutos ya iba probando un auto nuevecito por las calles de mi polvoso Juaritos ¡pero qué bonito es olor a carro nuevo! Nada le duele y todo le brilla. Media hora después ya tenía en mis manos impresos los costos, planes de financiamiento y demás; cuando el vendedor se disculpó para ir a traer algo mi mamá me dijo “estás muy roja de la cara”.

¡Demonios – me está ganando la emoción!

Salimos de la agencia, lleve a mi mamá a la casa y al día siguiente regresé la camioneta no sin antes secuestrar al técnico que la atendería. Le di una vuelta y ambos llegamos a la misma conclusión: las piezas de reemplazo no están bien; al día siguiente me llamaron para decirme que la parte original tardaría. No importa, sólo déjela bien.

Anduve en transporte público y de aventón; igual hice lo que tenía que hacer y fui a donde tenía que ir. Cuando fui a recoger a la Hot Wheels me aseguraron que había quedado perfecta y efectivamente así fue, adiós a la vibración y a la sensación de carro viejo.

Se sentía como el coche nuevo que probé – con la diferencia que esta era mía y no tenía que desembolsar los $189000 que costaba.

Si no tenemos cuidado, puede salir muy caro recrear una emoción o una sensación.

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Acerca de Isela Muñoz

Ex deudora y compradora compulsiva. Para ayudar a otras personas a salir de deudas escribí "De Deudor a Millonario" con planes útiles para dejar de deber todo y empezar a tener todo.
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Una Respuesta a El precio de recrear una emoción

  1. Gustavo Carrillo dijo:

    Huy cuanta razón, a mi me ha pasado que empiezo a hacer planes y luego esos planes se convierten en mega proyectos muy bonitos y costosos, la emoción llega entonces y supongo ahí es cuando deben entrar los vendedores, pero yo mismo me pongo un freno y aunque sea super emocionante el nuevo proyecto siempre se debe ajustar al presupuesto, a veces la lucha emocional entre el me lo merezco y el no quiero endeudarme es muy fuerte pero vale la pena saber esperar.

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