Voy a empezar compartíendoles esta anécdota que me contó un doctor:
En un día particularmente ocupado lo llama una paciente,
- Doctor, sabe que necesito que me atienda porque tengo una molestia.
-Si como no señora ¿para cuando quiere hacer su cita?
- Para hoy en la tarde doctor.
- Lo siento , toda la tarde de hoy y mañana está ya ocupada con otros pacientes, ¿qué le parece en dos días?.
- Doctor, usted no entiende , yo vivo muy cerca de su consultorio llegaría rapídisimo y así me atiende usted.
- No señora, le digo que estoy ocupado toda la tarde.
- Doctor, ya le dije que yo puedo ir ahoritita ya.
- Señora mía ¿ en que me beneficia que usted pueda venir ahoritita ya o que viva muy cerca si de todas maneras voy a estar ocupado? El hacerle un espacio a usted que no existe, incómoda al resto de mis pacientes y sólo la beneficia a usted .
Silencio en el otro lado de la línea . Narcisismo en su máxima expresión me comentó el doctor , y como ella hay muchas personas que van por el mundo igual.
¿Por qué se los cuento? Porque seguramente les ha pasado algo similar, y a mí mucho muy seguido últimamente, sobre todo la cuestión de asesoría: la quieren ya, en este momento , gratis y si no les respondes eres mala onda.
El otro día me comentó alguien que no entendía como funcionaba cierta reparadora de crédito y que si podía asesorarla , le comenté que esa información estaba disponible en el libro digital que iba a publicar, o en una sesión de terapia financiera , ¿su respuesta? Es que yo necesito tomar una decisión ya.
Acá otro ejemplo reciente que me llego por correo:
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La respondí que tenía dos opciones: descargaba el libro o pagaba por asesoría, a lo que respondió muy enojado “que yo era igual que sus acreedores”. En su desesperación – e imaginación- yo tenía que dejar todo lo que estaba haciendo para salvarlo gratis (ajá).
Sólo para que se den una idea, diario me llegan entre 10 a 12 mensajes como este pidiendo consejo , si me pusiera a responderlos todos me tomaría entre 2 a 3 horas diarias en hacerlo. Está bueno el encaje pero no tan ancho – ya había comentado esto en mi manifiesto del bloguero financiero.
Pues bien, estaremos de acuerdo que esa es su prioridad y no necesariamente la mía, normalmente estas personas son de las que se postergaron las decisiones hasta el final final, hasta que el asunto de se volvió una emergencia y ahora buscan que todo mundo deje lo que está haciendo no sólo para rescatarlos, sino para tomar la decisión por ellos. Y todo esto aderezado con una pizca de culpa.
Hace ya un rato había dejado un mensaje en el blog de La Gaceta del Ornitorrinco, en el post de El correo electrónico, asesino de la productividad
Cada mensaje que recibo ya sea a través de correo, twitter , teléfono o FB no es otra cosa que un pedido de que yo haga algo por alguien más, porque a esa persona le es importante e incluso urgente. La bandeja de entrada no es otra cosa que las prioridades de todo mundo, pero nunca las mías.
En el momento que entiendo esto, me deshago de toda la culpa que siento por no responder de inmediato. Sufrimos el síndrome de “ser moneditas de oro” y no querer quedar mal con nadie. A más de una persona le he dicho que sus mensajes no son leídos y enviados a la bandeja de la basura en cuanto llegan. A más de una persona le he dicho que su llamada de emergencia es sólo una vano intento de obtener atención, y créanme que el mundo sigue de pie y vivo.
Si alguien es incapaz de comunicarse efectivamente por cualquier medio o tiene problemas de etiqueta , definitivamente es alguien con quien no quiero seguir lidiando.
Con cariño y con respeto.
Les cuento una anécdota.
Había una persona que solía llamarme muy seguido, incluso cuando sabía que estaba trabajando tarde y probablemente estaba ocupada. Como escuchaba algo angustia en su voz, solía responder e intentar darle algunos consejos. El problema fue que cuando empece a trabajar por mi cuenta, también empezó a llamarme a todas horas con la intención de que tuviéramos largas conferencias , más de una vez tuve que cortar las llamadas porque tenía algo más que hacer. Pues bien, el colmo del asunto fue un día que me hablo a la hora de la comida , y a pesar de que le dije que estaba a punto de sentarme a hacerlo, decidió ignorarme. Unos veinte minutos después me dice de la nada “acaba de llegar el servicio al cuarto, cuelgo para comer pero te marco en media hora” .
Obvio, no le respondí a su siguiente llamada. En ese momento me dí cuenta que había permitido que esta persona me tratará de esa manera, y de alguna forma también permití una relación co-dependiente. Después de confrontar este asunto, sólo queda decir que ya no recibo llamadas, ni correos, ni mensajes, ni nada de esta persona (y no se preocupen , también me dijo que no iba a leer el blog).
El punto es: no le des el control de tu tiempo a alguien más, si eres especialista en algún tema no tienes la obligación de atender las demandas de todo mundo, eso incluye cualquier medio digital . Si le abres la puerta una vez a este tipo de persona híper-narcisista , jamás te la podrás sacar de encima.
Aparte ¿quién quiere lidiar con personas así?
Si resulta que tu eres una de esas personas que todo quiere aquí y ahora, (incluyendo las respuestas a todas tus preguntas y las soluciones a todos sus problemas); pues deberías de bajarle varias rayitas a tu narcisismo y entender que el mundo no gira alrededor tuyo.
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Toda la razón: nadie necesita un cliente / amigo/ colega narcisista y quien no está dispuesto a valorar tu tiempo o pagar por un servicio, no lo valora.
Es verdad, soy contador y en esta profersión se conoce a mucha gente así, lo peor del caso es que suelen ser las personas que menos pagan o quieren todo gratis a manera de “favor”.
Me encantó la manera en que expusiste este tema.
Saludos Ise
Conozco varias personas así, y desafortunadamente también varias veces he caído, me gusta ayudar pero si -la mayor parte de las veces- se encajan de más. Saludos!
Isela: Me gusta cuando hablas así de directo! Me quedo con la frase “no le des el control de tu tiempo a alguien más” y me la llevo de reflexion personal.
Saludos!!
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