El manifiesto del bloguero financiero

Desde hace varios meses mi cuenta de correos esta desbordada de mensajes de todo tipo, tantos que a veces es difícil responder en tiempo y en forma. Curiosamente he observado una tendencia en los mismos, por lo que decidí escribir este manifiesto que detalla lo que puedo, quiero y no quiero hacer .

Como bloguero financiero

  1. No hago intercambio de ligas, si tu sitio me gustara ya lo habría incluido entre los sitios que recomiendo (y mira que tengo un montón incluidos en el blog). Y aún con aquellos que tengo incluidos, no me alcanza la vida para leerlos todos los días.
  2. No recomiendo nada que no haya leído o usado por voluntad propia, desde hace rato declare que sólo escribo de lo que conozco.
  3. Antes de que pienses en regalarme tu libro o enviarme tu texto de prueba te aviso lo siguiente: no me alcanza la vida ni el tiempo para leerlo (si, lamento decirte  que no eres el único al que se le ocurrió esa idea, aparte que ya tengo una lista extensa de lecturas programadas). Además , me reservo el derecho de leerlo y recomendarlo. Si estás pensando en escribir un libro, te recomiendo que leas Como escribir un libro y no morir en el intento  del Pequeño Cerdo Capitalista y sigas todos los consejos que ella da, porque si alguien sabe del tema es Sofi.
  4. No doy asesorías gratis, no porque no crea que te urgen y estás en una mala situación eso no está en discusión ; sino porque el tiempo me ha confirmado que cuando a la otra parte no le cuesta no sigue los consejos. Si no lo crees ¿por qué crees que no ha aprovechado todos las recomendaciones gratuitas que los blogueros hemos escrito en nuestros sitios?
  5. No escribo sin compensación económica para otro medio escrito , tengo compañeros periodistas y blogueros que viven de esto. Si acepto a hacerlo sin paga, les estoy dando la espalda a ellos, así que no me pidas algo que tu no harías.
  6. No me envíes tus propuestas de negocios “súper exitosos que nos volverá millonarios” para que los comparte con los lectores; si realmente fuera cierto pagarías por publicidad en un sitio con mucho más tráfico.
  7. No me escribas disfrazado de lector cuando en realidad quieres convencerme que recomiende el producto financiero que promueves, me doy perfectamente cuenta que trabajas para una institución.
  8. No me interesa el seguro de vida, la cuenta de ahorros o de inversión que ofreces; si me interesara ya lo habría contratado.
  9. No doy asesorías legales, no soy abogada.
  10. No es no, soy muy sincera y si te dije que no te podía ayudar, pues no te puedo ayudar.
  11. No me pidas que te recomiende un producto, te diga como invertir tu dinero o te diga cual es el mejor seguro de vida para ti en una respuesta de 140 caracteres, esto por dos razones: no conozco tu perfil con detalles y tampoco puedo tomar decisiones por ti (además como dije en el punto #3 , no me alcanza la vida). Si necesitas asesoría , busca un profesional del tema y prepárate para pagar por la misma.
  12. No me pidas que te pase mis contactos personales , digo ¿que dirían tus amigos si les pasarás sus cuentas de correo o teléfono a todo aquel que te lo pidiera? Pues me estás pidiendo lo mismo a mí . Te recuerdo que vivo en la ciudad que alguna vez fue la más peligrosa de México, así que protejo mi seguridad y la de mi familia al máximo.
  13. No me pidas que te de un RT para el “nuevo proyecto-sitio-blog” que estás lanzando ,  preferiría que me mandaras un correo pero considera el punto #6.
  14. Finalmente, no puedo asesorarte o enseñarte lo que hago por varias razones : no uso un manual de operaciones que pueda compartir , cada quien tiene un estilo personal diferente y la más importante de todas  es que no te conozco personalmente(si se oye horrendo, pero es la verdad) ¿le confiarías el negocio de la familia a la primera persona que te lo pide por correo? Creo que no.

A principios de octubre leí en el sitio de Danielle LaPorte una discusión muy interesante sobre qué hacer cuando te ves inundada de requerimientos de colaboración (Danielle LaPorte on online cliques, promotion with integrity, and her conditions of “Yes.”) Platicando del tema con otros escritores me dí cuenta que no era la única, pero que nunca lo habíamos discutido abiertamente en los sitios en los que escribimos. La verdad es la siguiente: no puedes pedirle a nadie que te abra la puerta y te lleve hasta donde quieres llegar, si tu arte es grandiosa siempre habrá alguien que se de cuenta y te permita pasar.

Aquí es donde haré algunas fuertes declaraciones.

En mi vida pasada, allá por el 2004 recibí una llamada venida de la nada de un reclutador que buscaba alguien que hiciera lo que yo para una vacante en otra ciudad. Después de una serie de entrevistas telefónicas me enviaron boletos para que viajara a Monterrey, de allí me llevaron a Ramos Arizpe a platicar con alguien que sólo supe 5 minutos antes de la entrevista era el director de compras para las operaciones de la empresa en México , y que estaba  cargo muchos billones de dólares (si billones). Buscaba a quien sería su mano derecha en el país y que estaría supervisando a 80 personas en un montón de ensambladoras; ¡y yo sólo tenía 33 años! No me quede con el trabajo porque entre en pánico durante la entrevista y no vomité porque Dios es grande, pero no hay duda que se me infló el ego saber que quede entre los últimos 3 candidatos.

En septiembre  de este año mientras estaba en la Ciudad de México me llegó un mensaje que casi me envío al piso: era una de las productoras de Oprah Winfrey (si, esa Oprah) quien me pidió una cita para platicar conmigo por teléfono (cuando regrese a casa vi que efectivamente tenía dos llamadas perdidas y un mensaje de ella desde Chicago).  Le envíe mis datos por correo proponiendo otra fecha ¿qué paso luego? nada, no me volvió a llamar ¿Acaso eso destrozo mi alma y rompió mis ilusiones? ¡Por supuesto que no! el simple hecho de haber recibido ese mensaje me hizo el día, el mes y el año.

Esa misma semana un muy querido amigo me presentó a una muy conocida escritora , después de unos minutos de estar platicando ella me dio su cuenta de correo personal porque estaba interesada en rebotar algunas ideas sobre un libro que está escribiendo. Casi una semana después le escribí un correo como me lo pidió ¿recibí respuesta? No, esta persona está sumamente ocupada en esta época del año promoviendo sus libros, además de todos sus compromisos personales  ¿por qué habría de intentar forzar su atención hacia mi persona escribiéndole más mensajes?

Lo que ha de ser será, porque el asunto es que se trata de colaborar mientras fluyes no de competir mientras nadas contra la corriente. Permítete brillar con luz propia en lugar de esperar que alguien te lance los reflectores.

Si quieres entonces posicionarte dentro de lo que haces , te recomiendo leer  How to navigate the online cliques (inglés – admito que he visto el vídeo al menos 15 veces, todavía le encuentro tips valiosos para quienes andamos en este medio).

¿Quieres volverte Pro en lo que quieres hacer? Te recomiendo que veas este vídeo (inglés)

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Acerca de Isela Muñoz

Ex compradora compulsiva, ahora Terapista Financiera + Asesora Hipotecaria. Para ayudar a otras personas a salir de deudas escribí "De Deudor a Millonario", con planes útiles para dejar de deber todo y empezar a tener todo.
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