El monólogo de tu tarjeta de crédito

Me pidieron que subiera al blog algunas de las discusiones y temas que estamos viendo en el curso de Finanzas Personales que estoy dando en la universidad, este es el primer post al respecto.

En una de las clases mientras discutíamos tarjetas de crédito les hice esta pregunta a participantes del curso:

Si tu tarjeta de crédito hablará ¿qué diría de tí en este momento?

Las respuestas fueron muy interesantes….

  • Otra vez sacándote de apuros
  • No puedes dejar de usarme ¿verdad?
  • Ya párale
  • No tienes llene

Luego pregunté ¿que quisieras que tu tarjeta dijera de tí?

  • Este mes no me sacaste
  • Otra vez te vas de viaje!
  • Estoy en ceros!
  • Ya no me sacas a pasear

Esta reflexión es importante, porque nos permite analizar qué tipo de relación emocional manejamos con algo que de entrada es inerte, porque una tarjeta de crédito no es buena ni mala; es sólo un pedazo de plástico con una banda magnética la cual no tiene vida propia. Somos nosotros quienes les asignamos toda una serie de poderes mágicos o maléficos según sea el caso, somos nosotros quienes les transferimos nuestros miedos , responsabilidades y hasta poder de decisión para luego quejarnos de que no la podemos controlar.

Hazte estas dos preguntas tu mismo, luego analiza que necesitas hacer para pasar de lo que hoy dice tu tarjeta a lo que te gustaría que dijera ; ese va a ser tu plan de trabajo personal.

Si mi tarjeta hablará hoy diría, que bien te la pasaste en NY y ya me pagaste!

Esta entrada fue publicada en Terapia Financiera y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a El monólogo de tu tarjeta de crédito

  1. RA Walker dijo:

    ¡Saludos desde la incendiada Baja California!

    De mi solo se burlaría al decirme – Nomás no te has podido librar de mi. Puedo poner mil y una razones y excusas, pero el responable soy yo y por lo mismo, con la ayuda de ustedes las de la experiencia, saldre adelante.

    Bastante ameno tu curso entonces.

    ¡Abrazos!

  2. Hola Isela,

    Primero que nada ¡bienvenida! Se te extrañó mucho por aquí, pero ya que estás de regreso espero con ansias lo de Nueva York, ya empecé a ahorrar y así será más fácil.

    Creo que mi tarjeta me dice: Ok salgamos unas cuantas cosas y separa de tu cartera de una vez lo que gastaste en mí.

    ¡Excelente post!
    Saludos,
    Omar Carreño

  3. Bgoldenstar dijo:

    Hoy precisamente me despedí de una de mis tarjetas, la pude cancelar por teléfono sin problemas, o al menos eso me dijeron, la tuve casi un año y nunca la usé, así que antes de que me generara anualidad decidí cancelarla, y aún así sentí un poco de tristeza, pero también alivio, tengo otra por cancelar, que ya me empezaron a cobrar por no usarla, así que no pienso pagar por eso.

    Las tarjetas son bastante útiles si las sabes aprovechar, sólo debes estar al pendiente para que no te genere gastos extraordinarios, como por ejemplo, comisiones por no pagar en tiempo y sólo por olvido.

    Nunca lo había pensado así, pero en realidad creo que sí le damos un valor emocional a las tarjetas.

  4. LuisCB dijo:

    Que sublime post!!!

    Ya en alguna ocasión te lo comenté en el Twitter…. hace un par de semanas cancelé una de mis tarjetas de crédito con la cual llevaba casi 10 años, (la famosísima “generadora” de passpoints, con la cual lo único que conseguí fue una bonificación de 100 USD después de haber gastado lo equivalente a un vuelo redondo a Europa =S)… el punto es que después de cancelarla sentí un vacío emocional, como un divorcio… Al final del día te das cuenta que es absurdo ese tipo de sentimientos generados por un plástico inerte, que al final del día es solo una herramienta que debe trabajar par nosotros y o al revés.

    Saludos…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>