Después de un par de años de apretarme el cinturón para poder liquidar mis deudas, tengo que aceptar que me está costando trabajo gastar dinero. Me volví tan disciplinada que perder un poco la rutina me causa emociones encontradas, por una parte se que estoy en la mejor forma financiera de mi vida (cero deudas) pero emocionalmente sigo sintiendo que no debo de derrochar dinero.
Ahora que he estado redecorando las habitaciones he comprado algunas cosas, en realidad han sido muy pocas porque he re-utilizado la mayoría de los muebles y accesorios que ya tenía (a veces dándoles una manita de pintura o solo cambiándolos de lugar) , pero cuando he comprado algo he tenido que respirar hondo y profundo……inhala…exhala…inhala…exhala.
Gastar compulsivamente y aferrarse de igual manera al dinero son formas no sanas de relación con el mismo.
Así que me estoy terapeando yo misma.
La idea de la escasez se nos trepa como chango que luego es díficil deshacernos de él
¡ uchale, uchale!
El miedo a que no haya suficiente nos puede llegar a paralizar, y nos hace tomar decisiones irracionales tanto en lo financiero como en cuestiones tan mundanas como comer. Una vez escuche a un psicólogo decir que parte de la compulsividad a comer estaba relacionada con el miedo a la escasez: creemos que no va a alcanzar o que mañana no va a haber suficiente comida, y nos atiborramos de todo lo que nos pongan enfrente (¡¡atáscate ahorita que hay!!) ; pero también funciona de la manera contraria limitándonos a consumir aunque no haya razón de carencia.

Que complejo esta el asunto.
¿Tienes síndrome de carencia?
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Vas a un sitio donde sirve todo lo que puedas comer por un precio y nada más le faltan redilas a tu plato, porque hay que aprovechar lo que estás pagando.
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Te llevas las botellitas de champú y los jaboncitos que hay en los hoteles, porque estás pagando por ellos.
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Te niegas a dar ese billete de $100 o de $200 que traes en la cartera, porque si lo haces te lo gastas, no importa que lo que tengas que comprar realmente sea necesario, como la leche para los niños.
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Tienes perfumes , lociones o cualquier otra cosa para emperifollarte y no las usas porque se te acaban, y pagar por reemplazarlas no te late.
Vas a tener que aprender a a aflojar tu dinero y tus emociones.
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Todos necesitamos de cosas para sobrevivir , así que el consumo es necesario.
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El costo financiero de ciertas cosas inútiles es bajo comparado contra el nivel de felicidad que nos van a proveer.
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Formamos parte de la economía, si consumimos alguien más gana $ para mantener a su familia.
La escasez se acaba primero en nuestra mente, luego en nuestra cartera.
Te recomiendo leer
Isela:
Has dado en el clavo con una explicación sencilla, de un principio básico de economía: reconocer la escasez de los recursos para utilizarlos de la mejor forma posible. Aunque algo sea esccaso debe emplearse porque provocará bienestar, utilidad o como le quieran llamar; el punto es, emplearlo de la forma mas eficiente, y productiva posible.
Saludos.
Hola Ise!
Asi es, has dado con el meollo de muchos que nos negamos a gastar por temor a quedar en la ruina. Yo he pasado por lo mismo que cuentas y de verdad que se necesita un buen y poderoso “mantra” para aflojarle un poco a la cartera. Pero es como todo, hay que saber equilibrarse y saber cuando se puede y hacerlo, y cuando mejor esperar un poco mas. Me gusto mucho tu tema. Saludos! =)
¡Muy buenos días!
Como dicen en el rancho. Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre.
El equiulibrio en la vida es lo que buscamos todos y las finanzas son parte de ella. Gracias a tus esfuerzos y al compartir tus experiencias, muchos nos beneficiamos de tu experiencia.
¡Saludos compañera!
Me paso por la cabeza exactamente lo mismo que a RA Walker así que lo citaré: “Como dicen en el rancho. Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre.”
Creo que antes realmente tenía ese síndrome de escasez, los ejemplos que pones son muy buenos. Poco a poco se me ha ido quitando, hoy vivo un poco más relajado.
Muy buen artículo.
Hummm, pues como yo sigo viendo como dejar de gastar tanto, todavia no llego a ese extremo.
Yo soy super aprehensiva y gastar me cuesta, el ‘macho alfa’ es despilfarrador (dice que nunca había tenido un peso ahorrado hasta que estuvimos juntos) y estamos acoplandonos, pero cuesta =S
Yo pasé por esa etapa exactamente después de mis estudios universitarios, el vivir en el extranjero es una experiencia muy bonita pero también muy estresante! sobre todo cuando vives de tus ahorros y tus ahorros son pequeñitos. Cuando regresé a México me tardé casi año y medio en aceptar que ya no vivía en la escasez, que tenía suficiente dinero para consentirme, la verdad no fue fácil, lo bueno es que aprendí y gracias a ese año y medio de tacañez ahora puedo relajarme en Suecia jijiji
En serio, que lindo blog tienes! ya hasta me dieron ganas de abrir uno de finanzas personales jajaja, tengo mucho que compartir!
un beso
Lo que describes, lo conozco muy a fondo. Mi concuña creció con muchísimas carencias en todos sentidos y de adulta, tendió a la acumulación excesiva de todo aquello a su alcance. Si íbamos a un buffet, se llevaba comida. Si iba a una fiesta, el centro de mesa y las botellas… Nunca compró regalos nuevos para los intercambios: todo era de segunda mano o “hecho” por ella. A mí todo eso me ponía los pelos de punta.
Hay que gastar, comprar y de vez en cuando hasta despilfarrar en las cosas que nos producen felicidad. Si somos organizados, de vez en cuando podemos y debemos.
¡Saludos!