El diagnóstico bipolar del sobrepeso
Escuchaba esta semana un reportaje que me resulto interesantísimo sobre enfermedades mentales en los niños, específicamente el diagnóstico de bipolaridad.
Existe una organización en Estados Unidos que publica una especie de catálogo con los nombres de las diferentes enfermedades mentales que existen, este catálogo es utilizado por las aseguradoras para determinar que padecimientos si son cubiertos por sus pólizas y cuales no. El reportero hablaba de que existen dos categorías de enfermedades mentales : las biológicas y las conductuales; las biológicas eran cubiertas por las pólizas porque sus causas eran físicas y por lo tanto existía un tratamiento químico para las mismas. Las conductuales por otra parte no tenían ese beneficio, porque las causas eran sociales y atribuibles al medio ambiente en el que se desarrollaba el individuo, así que si te refieres a un niño entonces la causa atribuible más común eran los padres o la falta de los mismos.
Desde que la bipolaridad entro en este catálogo, los diagnósticos de bipolaridad han aumentando 4000% en niños.
Y la American Psychiatric Association quiere cambiar este diagnóstico , porque cree que esta siendo abusado por los doctores y explicó lo siguiente:
- Socialmente es más aceptable aceptar una enfermedad de causas biológicas que una de causas sociales. Si tienes una depresión por un desbalance químico la gente te tiene consideraciones porque eres una persona enferma, lo que le pasa a tu cuerpo no es tu culpa ni tienes responsabilidad sobre lo mismo, pero si tienes una depresión por las experiencias sociales o las condiciones en las que has vivido (un evento violento por ejemplo) entonces puede que la causa de tu enfermedad haya sido tu culpa y factor compasión no se encuentra a tu favor.
- El sentimiento de culpa de los padres es menor cuando diagnosticas una enfermedad por causas biológicas , que a si estuviera relacionada a tu entorno social…digo ¿quien quiere ser tachado de mal padre? ¿Quién quiere ser señalado como la persona responsable de que el niño tenga problemas de comportamiento?
La solución más sencilla (y más vendida )hasta el momento es la de utilizar pastillas maravillosas para controlar químicamente el comportamiento de los niños. Dándole el medicamento a los niños estos se vuelven dóciles y casi “perfectos” . Ahora que si es un diagnóstico conductual, pues hay que invertirle mucho trabajo y esfuerzo personal para apoyar la sanación emocional del niño, hay que ir a terapia familiar y sacar todos aquellos conflictos que existen dentro …y ¿quien tiene tiempo o ganas de andar en esos rollos?
Al final, todo se resumía en encontrar el tratamiento que menos esfuerzo requería.
¿Para que todo este rollo? Porque tiene mucho que ver con la manera en que se intenta enfrentar el problema del sobrepeso, tratando de explicarlo de una manera biológica cuando la gran mayoría de los casos tiene que ver con conductas y comportamientos del individuo. Socialmente es más aceptable decir que tengo un problema de la tiroides o un problema hormonal que me causa el sobrepeso; a decir que no puedo controlar mi manera de comer. Para la primera siempre habrá pastillitas mágicas, para la segunda solo queda trabajar con las emociones del individuo para resolver su problema.
Yo busqué esa solución mágica, fuí al doctor buscando que me dijera “oh si, tienes un problema de la tiroides, pobrecita de ti por eso estas gorda”, y después de un montón de análisis su conclusión fué de “estás sana, comes mucho y no haces ejercicio por eso estás gorda”….dolió el diagnóstico pero gracias a eso cambie mi comportamiento y re-encuadre mi pensamiento.
Podemos pasarnos la vida esperando el diagnóstico que nos valide como personas enfermas, o aceptar que sólo soy una persona con hábitos no correctos para así empezar a sanar mi vida a través de mi esfuerzo.
Podemos también culpar a todo mundo desde las empresas que producen comida chatarra , hasta las escuelas que permiten la venta de papitas y refrescos …pero eso no cambia el hecho de que cada uno de nosotros tiene que aprender a tomar decisiones aún desde que somos niños.
Ni modo, la responsabilidad es algo que también se tiene que aprender…y para eso no hay pastillas mágicas.
Pueden escuchar el reportaje de NPR aquí.
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¡Muy buenos dias!
Cuando la seguridad social se encuentra en manos privadas a través de aseguradoras y manejadoras de servicios de salud esta situación se va a presentar. A final del día, lo que importa para estas empresas es cuanto dinero se ahorraron, no cuantas vidas salvaron o ayudaron.
En paises donde existe la seguridad social por parte del estado, las cosas no son mucho mejores. Normalmente son ineficientes, con una alta carga burocrática y una sobre-saturación de afiliados que hace prácticamente imposible un servicio de calidad.
En cuanto a desordenes sicológicos, hay opciones que se pueden seguir para atender estos casos, y sin que sean prohibitivos en cuanto a costo. Una de ellas son las facultades donde se cursa la licencatura en sicología. Son responsables y están al cuidado de sicólogos con experiencia que monitorean a los pasantes que hacen sus prácticas dentro de la facultad.
En cuanto a el párrafo con el que concluyes tu entrada, no podrías estar más acertada. Todos los demás son culpables de nuetra situación mientras no maduremos y lleguemos a la sana conclusión que la responsabilidad cae en cada uno de nosotros.
Esta semana en varios de los blogs que seguimos se trató el tema de la salud alimenticia. Estaría bien que cada uno de nosotros buscaramos maneras de promover los buenos consejos que se han dado y así ser participes y no meros espectadores.
¡Saludos!
Muy buen post!
Yo trabajo con diabéticos, y rara vez ellos reconocen la responsabilidad de sus actos. Le echan la culpa a un dulce o a una fruta… no dicen que se la hayan pasado en más cosas…
En cuanto a los niños, los padres siempre responsabilizan a ellos de todo lo malo; raro el matrimonio que agarra el toro por lo cuernos y que reconozcan que están mal. Muchos hasta los amenazan de que no le digan nada al psicólogo si hay violencia intrafamiliar, hazme el favor…
Cuesta más esfuerzo reconocer nuestra responsabilidad