Cuando las cosas van mal

No siempre me va bien.

La semana pasada me despertó un dolor agudísimo en una pierna, no podía moverla y me asusté muchísimo. No pasó de ser un calambre, pero ya no pude volver a dormirme y durante todo el día sentí una punzada en la pierna y hoy ocurrió lo mismo. La dieta que estoy llevando no me está proporcionando suficiente potasio y por eso tengo calambres.

La semana pasada también tuve que ir al banco a levantar un reporte por un retiro no reconocido, intente sacar dinero del cajero el cual se descompuso y no me entrego ni un peso. Cheque mi saldo, el cual aparecía intacto pero días después me apareció el cargo como si efectivamente hubiese recibido dinero. No es la primera vez que me ocurre, y las veces anteriores siempre han regresado mi dinero.

El miércoles perdí mi contador de pasos , lo deje olvidado en el baño de la planta y cuando regrese ya no lo encontré. Y aunque no lo compré (porque me salió en una caja de cereal hace un par de años), si me pudo porque tenía bastante tiempo con él.

Hoy las estaciones de televisión gringas dejaron de transmitir señal análoga , ahora la señal es totalmente digital por lo que las televisiones viejitas no funcionan; y yo tengo una pequeñita de 5″ que uso en la cocina y ahora ya no recibe señal.

Cuando llegue a casa hoy decidí prepararme una bebida fría, así que puse mi micro licuadora a funcionar, y cuando quise quitarle el vaso este no salió ¡.se quedó atorado! Creo que de plano ya no hay manera de sacarlo porque parece que se rompieron unas partes.

En otros tiempos, hubiese salido corriendo a comprar una tele, una licuadora y un contador de pasos inmediatamente.

Hubiese pensando que me merecía comprar cada uno de sus artículos sin analizar si realmente me eran imprescindibles para mi vida diaria. Hubiese encontrado la justificación perfecta para haberme comprado algo más nuevo, más grande y más caro, pero ahora tomo las cosas con calma y no me dejo llevar por la emoción.

No tener esos artículos ahorita sólo me causan una inconveniencia pasajera, y si pienso las cosas con la cabeza más fría tal vez encuentre una manera de reemplazarlos sin que me lleve a la quiebra.

Aparte que no tengo tiempo de ir de compras, porque tengo que trabajar el sábado.

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2 respuestas a Cuando las cosas van mal

  1. Karla dijo:

    Así es, no siempre nos pintan las cosas como quisiéramos. Lo importante es la actitud con que lo recibimos. Si logramos tener la conciencia sobre la relativa importancia de las cosas, tal como lo describres, ya tenemos un buen trecho del camino andado. Saludos,

  2. Anonymous dijo:

    Muchas veces lo que hace que un dìa sea bueno o malo es la actitud, a veces aunque algo nos sale mal en vez e enojarnos nos da risa y eso ayuda mucho a nuestra salud.
    Tambien es cierto que estamos tan acostrumbrados a tener las cosas sin ver si realmente las necesitamos, hace un tiempo realicè mi servicio social haciendo estudios socioeconòmicos a familias de escasos recursos (o pobres como les gusta llamarse) y es increìble ver como viven muchas personas, en jacales cocinando con leña, si es que tenìan què cocinar porque muchas veces no tenìan ni comida pero eso si, una buena T.V. nunca faltaba, aunque a veces no tenìan electricidad.

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