Ya no soy pobre ¿o sí?

elfinancierotxtA finales de los 90´s empecé a trabajar formalmente en la carrera que había estudiado, y como la gran mayoría de los juarenses trabajaba en una maquiladora donde se fabricaban arneses para autos. Este tipo de producto es especialmente duro ya que te pasas todo el día parado persiguiendo un tablero que da moviéndose sobre el piso de producción. La empresa otorgaba una prestación en la cual entregaba una cantidad igual a la cantidad que hubiese ahorrado cada uno de los empleados durante el año más los intereses. Obviamente todo mundo hacía grandes planes para ese dinero : completar para comprar un auto, comprar los regalos de navidad, pagar deudas, etc.

Hubo un caso específico que se me quedo muy grabado relacionado al ahorro, uno de los operadores de la línea se gasto todo su dinero en dos cosas : unos tenis de marca y una playera original de un equipo español de fútbol soccer ¡¡todo su ahorro de UN año!!! Esta persona no tenía ni auto ni casa propia.

Por años me quede con la duda de porqué lo habría hecho, es decir porqué compró algo tan caro que en mi perspectiva no le iba a resolver ninguna necesidad en su vida y parecía más un capricho. Pues bien hace unos días escuche una discusión por radio que creo que finalmente aclaro la situación.

La discusión era que había una relación inversamente proporcional en el consumo de joyería en ciertos grupos de los EU, es decir la gente de color con menos dinero era quien consumía joyas (y otros artículos de “lujo”) que las personas con recursos suficientes y abundantes. En la cultura del hip hop y rap es común ver representaciones de dinero a través de una recarga de joyas, autos lujosos y ropa de ciertas marcas muy caras … y esa es la representación de lo que significa no ser pobre : el mostrar ostentosamente ciertos artículos o productos.

En la cultura mexicana el simbolismo es diferente, aquí son las vacaciones a las playas durante semana santa (aunque se queden a dormir en la playa y coman sandwiches), la boda o quinceañera con todo (aunque te hayas gastado todos los ahorros de un año), el auto modificado estilo coche de carreras (aunque no tengan para llenarle el tanque de gasolina); todos estas son maneras de gritarle al mundo vean no soy pobre! Pero ¿acaso eso mejora mi situación o solo cambia la percepción que la gente tiene de mí?

Fernando Vallejo en su novela La Virgen de los Sicarios hacía una reflexión de porque el uso (y abuso) de los nombres extranjeros entre los estratos económicos más bajos de la sociedad colombiana; al no tener ninguna posesión o dinero que heredarle a los hijos se les deja al menos un nombre que representa un modo de vida romántico y popularizado por la televisión. Es por eso que de repente hubo una explosión de Jennifers, Kevins y Bryans ; no puedo dejarte nada, pero al menos la gente va a creer que eres alguien importante porque tu nombre es diferente.

¿Qué nos hace ser menos pobres?¿ Somos menos pobres porque estrenamos ropa nueva cada temporada aunque nos pasemos la vida pagando a la tarjeta?La respuesta está en cada uno de nosotros.

Te recomiendo leer

Esta entrada fue publicada en Terapia Financiera y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Ya no soy pobre ¿o sí?

  1. Martha dijo:

    Hola Makahui!
    Si, la neta que feo y que duro pero al mismo tiempo muy verdadero. En México como en tantos otros paises de baja economia mundial se vive a traves de lo que otros tienen o son, y es asi que no importa si ponemos la tarjeta hasta el tope o nos quedamos sin comer un mes con tal de estar a la ultima. Y me viene a la mente la pelicula “Loca por las compras” donde la protagonista ya con casi todas las tarjetas bloquedas por exceso de uso, hace un ultimo esfuerzo para comprar una mascada verde que segun ella la hara ver poderosa y bella ante todos, asi no tenga ni un dolar con que financiarlo. Bueno, me equivoque, creo que no solo en México pasa esto.
    Son muy malos habitos de consumidor y refelejan como a veces llevados por la novedad y el ser los primeros en usar esto o aquello, hacemos gastos tan innecesarios que ya despues viene la resaca moral y la tipica pregunta: “¿Porque lo habre comprado?”
    Muy bueno tu post. Saludos!

  2. Mónica dijo:

    Saludos Makahui!

    Me hiciste acordar de mi anterior trabajo, donde los chavos que trabajaban en producción iban cada semana recibían sólo $400 pero traían el celular de última moda y yo que ganama más del doble que ellos no salía de mi ladrillito, jejeje.

    No recuerdo dónde lo leí, creo que un blog, pero decía que la clase media es la que más sufre por este tipo de conductas, como puede jactarse de que no es podre se da sus lujitos y se cumple sus antojos (muchos innecesarios) para sentir y que los demás vean que “pueden comprarse” todo lo in, por ese motivo al poco tiempo podemos pasar a la clase baja no sólo sin la posibilidad de seguir comprando nuestros caprichitos sino ahogados por las deudas y sin un sólo peso ahorrado.

    Los pobres, realmente pobres, saben que no pueden gastar los pesitos a lo tarugo, o se administran o no comen; los ricos, saben que el meollo (me encanta esa palabra) del asunto es la buena administración y el buen manejo de los recursos, así como la inversión, ¡un aplauso al interés compuesto!; así que a nosotros los “clasemedieros” nos invade el instinto que busca guardar la apariencia, para mostrarle a Fulanita o a Don Perengano que tenemos un poder adquisitivo mayo al de ellos (aunque realmente sólo tengamos un límite de crédito mayor), nos dejamos llevar por la fascinación de la vida de ricos y famosos que se compran cuanta cosa rara, cara y nueva sale al mercado y no pasamos de “wanna be”.

    Deberíamos cambiar la perspectiva, si bien tenemos la posibilidad de comprar cosillas que nos gustan o anotjillos materiales, también necesitamos ver que quizá algún día no podamos sostener nuestro nivel de vida como lo llevamos ahora, ¿por qué no pensar en una cantidad para disfrutarla y otra para prevenir o para invertir en un futuro?

    Es necesario consentirnos de vez en cuando, es como cuando uno sigue una dieta super estricta y voltea a ver a los comensales de un puesto de tacos con las manos chorreando deliciosa salsa, y una sonrisa manchada con perejil… (ya se me antojaron unos tacos)

    Esos pequeños gustos no permiten ver nuestras metas como eso, como algo que queremos alcanzar por convicción y no por imposición, nos dan el impulso para retomar el camino sin sentirnos torturados, lo importante es, como en casi todo, no irnos a los extremos, ni convertirnos en tacaños con nosotros mismos ni ser despilfarradores.

    Bendito punto medio!

    Muy buen post!

  3. AndreaLP dijo:

    Makahui, hola!

    Pues no me considero tacaña porque me gusta de vez en cuando darme y dar gusto pero como a mi hija no le compro todo lo que se le ocurre, para ella sí soy tacaña pues quiere los tenis de tal marca, la ropa comprada en tal tienda y tener el celular o la lap ultramodernos, mientras yo compro lo más básico porque no pretendeo parecer lo que no soy.

    Frugal, sí. Tacaña, no.

    Saludos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>